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Cambio de imagen para los nuevos propósitos

Septiembre es un mes de nuevos propósitos. ¿Tenéis alguno vosotros? Seguramente habréis disfrutado ya de varios días de vacaciones y en algún momento habréis podido deteneros a valorar los meses pasados, nuevos retos e ilusiones personales y profesionales que poner en marcha… Si queréis daros un empujón, no lo dudéis: empezad por un pequeño cambio de imagen que esté relacionado con el cambio que queréis llevar a cabo.

¿Alguien ha leído la novela El tiempo entre costuras, de María Dueñas? La tengo desde Navidad y por fin este mes de agosto que he tenido vacaciones, una vez habiendo cumplido con los compromisos profesionales, me he puesto con ella. ¡Qué ganas tenía de leer un libro en plan ocio! Este año ha sido intenso, y ahora vendrán unas semanas también movidas, aunque en otro sentido; en breve os informaré.

Un día de estos, leía cómo la protagonista, Sira, tras unos largos meses de vivir recluida en sí misma, viviendo como podía una tristeza sobrevenida, tiene que salir de ese ensimismamiento por fuerza y ponerse a trabajar otra vez; reinventarse.

¿Y qué es lo primero que hace? Algo muy acertado: ¡un cambio de imagen! 

Con permiso de María Dueñas, pongo algunas frases clave:

«Decidí comenzar por el exterior, hacerme con una fachada de mujer mundana e independiente (…). Decidí transmutarme y mi elección fue la de adoptar la apariencia de una mujer firme, solvente, vivida. (…) Que nadie intuyera el esfuerzo inmenso que a diario aún tenía que hacer para superar poco a poco mi tristeza. El primer movimiento fue encaminado a iniciar un cambio de estilo

Cambia su vestuario, ensaya andares y cruces de piernas, se pega un buen corte de pelo.

Con los mechones, caen también recuerdos y vivencias del pasado. ¿Y cómo se siente?

 «No podía decir si el nuevo corte me favorecía o no, pero me hizo sentir más fresca, más libre

Con fuerzas para dejar salir ese nuevo yo y emprender una andadura profesional de cero, como propietaria de la mejor casa de moda de Tetuán, nada menos. 

Y os preguntaréis, «¿pero hay para tanto con un cambio de imagen, aunque sea pequeño?» Pues os puedo asegurar que ¡y tanto! Por un lado te visualizas cambiado. Y el cambio llama a cambio: empiezas por aquí y quién sabe adónde llegarás. Y sobre todo, al verte cambiado, ayudas a dar carpetazo a cosas del pasado, del antes, y proyectarte en tu futuro inmediato o lejano, pero adonde quieres llegar. Es una cuestión de visualización: nos vemos diferentes por fuera y eso nos afecta a nuestra visión interior. Y también: nos ven diferentes, nos lo dicen, nos tratan diferente. Y así nos hemos situado ya en nuestra nueva andadura.

Aunque sean unos zapatos y unos cascos para oír música; o poner un fondo de pantalla con algo relacionado con ese cambio; o unas gafas diferentes; o incorporar un par de gestos nuevos, o un corte de pelo, una barba. Sin temor al qué dirán (que digan lo que quieran; y si tenéis dudas ya sabéis, por el blog, las redes o privado me consultáis).

Acordaos: si tenéis un objetivo/reto/ilusión a la vista, empezad por cambiar algo de vuestra imagen externa. Cambio llama a cambio. Todo vendrá más rodado. ¡Sobre todo sin temores!

Y con estas propuestas os dejo. Si queréis compartir vuestros pequeños cambios, ¡serán bienvenidos y aplaudidos! Yo ya os digo que con algunos cambios que he tenido, y otros que pronto vendrán (os contaré), voy a hacer como la protagonista de El tiempo entre costuras… ¡Qué gran acierto en el personaje, ayudarse de un cambio de imagen para iniciar un cambio profundo!

Un abrazo a todos, queridos lectores, y ¡feliz vuelta de vacaciones!

Ana

 

 

Ana de Puig

Comentarios : ( 1 )

  1. muy acertada el proximo año me he preparado una meta y sera estar mejor..cada dia

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