Duquesa-de-Alba

Duquesa de Alba. Estilo libre

Que el estilo de la duquesa de Alba no dejaba a nadie indiferente y ha sido uno de los más comentados de nuestro país queda fuera de discusión. Pero, ¿os habíais detenido alguna vez a analizarlo un poco, más allá de si os gustaba o no? Eso es lo que os propongo hoy, y estoy convencida de que en algún punto os vais a sorprender.

Lo primero que quiero que hagamos es: cerrar los ojos, visualizar a la duquesa y pensar qué cualidades (positivas o no) os transmite su imagen personal. 30 segundos. ¿Cuáles os han salido? A mí me salen estas: alegre, cercana, femenina, libre. Curiosamente, estas cualidades están entre las más demandadas a la hora de asesorar en estilo. Quizá no vestiríamos como ella, pero algunas de esas cualidades sí las quisiéramos transmitir. ¡Tomamos nota entonces!

ALEGRE. Color, color y más color. Combinaría con mayor acierto o menor (más mayor que menor), pero el color es una de las claves para aportar alegría a cualquier look. De la cabeza a los pies, la duquesa parecía inspirarse en sus magníficos jardines, tapices y cuadros: pinceladas de color en tocados, abrigos, trajes, collares… Ninguna prenda era un punto oscuro. En cuanto a color se refiere, sus looks parecían más un catálogo de Catimini que uno de Armani. ¡Qué frescura!

 CERCANA. Además del color, algunos detalles como la pulsera tobillera o su melena rizada natural, le daban ese aire hippy tan cercano. Además, en su estilo no solía haber muestras de lujo ordinario como pieles (afortunadamente) o joyones XL que marcaran diferencias. Por otro lado, al margen de sus atuendos, era una persona que, siendo la mayor aristócrata del reino, se integró como nadie con personas de todo origen y condición, y su lenguaje corporal era totalmente cercano: nada de espaldas rígidas o mentón alzado: ¡esa cercanía la transmitía en cada centímetro de su piel!  

FEMENINA. Cinturas marcadas, volantes, estampados, faldas, accesorios en el pelo, bailarinas delicadas, formas redondeadas, flores, colorido, riqueza de tejidos, medias con dibujos… Todo en ella era femenino, sumado además a una actitud pícara y coquetuela. Fijaos en el vestido de su boda con Alfonso Díez, de Victorio & Lucchino: es un compendio de todo lo prototípicamente femenino, en dosis sutiles. (Abajo tenéis la foto y el esbozo.) 

LIBRE. Aunque durante años vistió con un estilo más formal, la duquesa siempre solía conservar algún toque hippy en sus looks y con los años, sobre todo en su última década, empezó a combinar las prendas como más le apetecía («me visto como me da la gana», como decía ella). ¡Vestirse como te da la gana…! Muy, pero que muy pocas personas en el mundo hacen eso. Implica una liberación total de lo que pensarán los demás. Al final, solemos vestir condicionados según un estatus, un círculo de amistades, unas tendencias que imperan en el momento presente…

Teniendo en cuenta que no vestía de forma ofensiva para nadie (sin simbolismos o mensajes, por ejemplo), considero que se trataba de una libertad bien entendida y recomendable. Solo la he visto igual en los niños, que cuando son aún pequeños, antes de ser conscientes de marcas y otros condicionantes, se divierten vistiéndose y combinando como mejor les parece.

Me hubiera encantado conocer a esta mujer que parecía libre, femenina, cercana y alegre. Charlar un buen rato. Qué conclusiones había sacado de la vida. Porque sin duda, a través de nuestro estilo y las prendas que lo conforman, transmitimos cómo vemos la vida. Cayetana Fitz-James ya no está con nosotros pero podemos aplicarnos con algunos trazos de su memorable estilo.

¡Feliz día a todos!

Ana

Duquesa de Alba 1 Duquesa de Alba 2 Duquesa de Alba 3 Duquesa de Alba 4 vestido de boda 

 

 

Ana de Puig

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