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Madre pero también mujer. ¿Estás en tu lista de prioridades?

Porque ser madre es así. Porque ni te acuerdas de lo que era desayunar con calma planificando mentalmente tu día (tener la taza en la mano, mirada al infinito), o lo que era ducharse sin que nadie entre en el baño, o acabar la jornada laboral y no faltar al gimnasio… Y por supuesto no menciono lo que era dormir seguido y levantarse con buena cara, incluso a las 7 am.

Recordar todo eso no es un ejercicio negativo, de perdedoras melancólicas, sino al revés, es grande ver que una se adapta a lo que toque (y uno, porque padrazos los hay a manta también), y que somos capaces de dejar mucho atrás, sin quejarnos seguramente, sino reírnos con nuestra pareja o hermanas o amigas en situaciones similares.

No hace falta que siga haciendo la lista de las cosas que era factible hacer antes de ser madre y para las que ahora o las hacemos en 2 minutos o no las hacemos. Me refiero sobre todo a la faceta mujer: cuidarse, a tener tiempo para una misma, para mantener una imagen externa que nos guste. Eso parece muy trivial, pero al final, como te ven te tratan y, lo que es más, como te ves, te tratas. Otro día entraremos ahí.

Qué duda cabe de que ya no tenemos casi tiempo para nosotras y que, de tenerlo, acabamos dejando lo nuestro bajo mínimos: peluquerías, deporte constante, visitas al dentista, compritas… Podemos hacer 2 cosas para comprobar si estamos en ese punto en el que nuestra imagen externa ha decaído: 

1. Lista de prioridades. ¿Nos tomamos 4 minutos para pensar cuáles son realmente tus prioridades en la vida? Ok, allá vamos. Tiene que ser realista: lo que de corazón es más importante para ti, y que sea a lo que al final dedicas tu tiempo.                                                               

  Prioridades     
 
 
 
 
 
 

¿En qué lugar has puesto algo relacionado con tu aspecto, con tu imagen externa? Seguramente harán falta o más casillas o directamente una tabla paralela que ponga: “deseos”, “si tuviera más tiempo” o algo así. 

2. Fotos del antes o después. Cuando ves una foto de hace unos años, o te ves en las actuales, ¿haces comentarios, aunque sea a ti misma, tipo «qué bien estaba» o «cómo he cambiado» y lo ligas inconscientemente a la maternidad y los cambios físicos y de organización que conlleva? 

Pues bienvenida al club. Es muy normal que tras ser madres los cambios físicos  y de tiempo nos hayan afilado la cara (y otras partes, justo no las deseadas), puesto ojeras permanentes, cambiado alguna talla, etc. Y si hemos tenido más de un hijo, es posible que nuestro cuerpo y cara sean más el libro de familia que el propio documento oficial. Y que conste que el paso de los años no debería tener mucho que ver: el truco está simplemente en saber qué es lo que te favorece; si lo sabes, ¡no hay años que pasen!

Pero si sin querer ha pasado esto, que hay un «yo antes era», o «estoy abajo de todo en mi lista de prioridades» (o «ni salgo»)… vamos a estar metidas en una espiral de difícil salida: no me veo tan bien + no tengo tiempo = no me siento tan bien → por lo tanto no me arreglo tanto. Eso sí, mis hijos están fantásticos y a ellos no les falta de nada (por supuesto, ¡es que ellos están bien arriba en la lista de prioridades!). 

¡No bajes la guardia! ¡Tu aspecto físico es solo reflejo del interior! ¿Y quién va a cuidar de ti? Pues o tú o tú. Así que súbete un par de escalones en la lista de prioridades y al toro. En algún momento tenemos que intervenir. Haciendo lo que sea. Una sola acción ya va a hacer que esa espiral pase a ser más bien una línea recta. Ejemplos:

• apuntarte a unas clases de zumba/lo que sea → y pegarte un excel en el espejo donde marcar todos los días que vas (¡el caminito de motivación que les haces a tus hijos, pues ese sirve para ti también!)

• ir a la pelu (mejor reserva antes para asegurarte la jugada, a riesgo de no volver a pisarla en los siguientes 20 días

• coger una rutina de maquillaje (con 3 min basta) 

• hacer orden de armario, aunque te lleve 8 ratos diferentes mientras los peques se bañan o ven dibujos

• comprarte 5-6 prendas nuevas: 1 bambas, 2 pantalones, 2 camisetas, 1 jersey por ejemplo, aunque dependerá de tu armario

• planes: quedar con tus amigas/hermanos/pareja: ¡el buen humor y otras emociones positivas como la complicidad te pondrán otra cara! Y además serán una excusa para arreglarse un poco más 😉

• leerte el post que escribí hace unas semanas sobre vestirse por la mañana: ¡Ser madre y estar guapa es compatible!

• y además… dejar de sentirse culpable si te tomas un rato para salir a hacer lo que necesites relacionado solo contigo 

¿Qué te parece empezar el día de la madre? Con que escojas una de estas acciones u otra que tenías en mente ya sirve. Lo importante es hacer el análisis: «¿soy una madre genial pero a mí no me cuido mucho?» y si sale que sí, decidir querer empezar a cambiar. Y si te ves perdida, también puedes llamarme y hacemos un plan de acción bien encaminado. Eso sí, lo haremos seguro, ¿eh? Que además de asesora de imagen soy madre y me sabré todas las excusas 🙂

¡Empieza este día de la madre, que es tu día! Seguro que lo consigues.

Abrazos cariñosos a todas las madres 🙂

Ana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ana de Puig

Comentarios : ( 1 )

  1. Estoy de acuerdo con todos los puntos, en los que haces incapié. Pues, yendo deprisa normalmente, es fácil abandonarse y descuidar nuestro aspecto, de una u otra forma .
    Para llegar a todo, es bueno programarse con anterioridad. Tener escogida la noche anterior, la ropa a ponerse, bolso etc, como un día fijo el ir a la peluquería , gimnasio, ver a las amigas y demás planes.
    Con niños a nuestro cargo,no es tarea fácil a llevar a cabo. Cualquier contratiempo echa por los suelos nuestras ilusiones y proyectos. Pero ese es nuestro mérito: estar en todo como si nada y encima con buen aspecto y buena cara.
    Un abrazo de Isabel.

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