Aprendizajes de la crisis reputacional del Kate Gate

El vídeo de Kate Middleton ha sido un solemne bofetón a todo y casi todos. Un comunicado breve y con dosis iguales de humanidad y dignidad, que nos deja algunos aspectos de los que podemos aprender.

De todo este asunto más del corazón que otra cosa, podemos aprovechar para sacar aprendizajes desde el punto de vista de la comunicación, tanto comunicaión no verbal como discurso verbal, que tengan aplicación para nuestro día a día laboral o personal. ¿Qué lectura se puede hacer de todo esto?

Crisis de reputación por ausencia de comunicación

Lo que ha sucedido en este caso de Kate Middleton es que desapareció de la escena pública y durante semanas no se ha sabido nada. Cuando empezó la curiosidad y rumores sobre su ausencia, la casa real inglesa presentó un comunicado que informaba de una operación de abdomen, sin más detalle. Tras esto, largas semanas sin volver a ver a esta persona, ni tampoco tener más comunicados oficiales.

Cuando ha habido un evento destacado y no proporcionamos información que explique aunque sea parcialmente la situación, el entorno se resiente. Esto aplica a todo, desde nuestras relaciones personales hasta la comunicación interna o externa de empresas, instituciones o partidos políticos. Imaginaos que vuestra pareja hace algo totalmente inusual, y no nos da ninguna explicación: ¿nos quedaríamos igual? Probablemente nuestra mente empezaría a tejer una red de posibilidades, nos fijaríamos en otros detalles anteriores, etc.

Lo mismo sucede aquí. Ante la ausencia prolongada de información, han surgido hipótesis, algunas razonables y otras, conjeturas sin pies ni cabeza que han llenado páginas y vendido muy bien. La cosa no suele quedarse en hipótesis sino que también se generan opiniones negativas, que suponen un perjuicio para la imagen en general.

Las casas reales no son solo una familia formada por un número determinado de personas que representan un país en determinadas ocasiones. Son auténticas instituciones, cuya existencia se debe en parte a la relación con la ciudadanía y a su consentimiento, por lo que cada paso se da con cautela. Se trata de una relación que combina inaccesibilidad junto con momentos de cercanía.

Las cosas de palacio van despacio

Además, las casas reales son entidades acumuladoras de tradiciones longevas y sujetas a protocolos más bien rígidos, lo que hace que sean entidades menos dinámicas y respondan más lentamente ante cualquier evento.

Ese ritmo lento choca con la cultura de la inmediatez actual, propiciada especialmente por las posibilidades que provee el mundo digital. Todos tenemos acceso a casi todo a golpe de clic, y ningún clic daba la información ansiada.

Las casas reales, con sus diferentes estilos cada una pero especialmente la inglesa, precisamente deben parte de su aura de inaccesibilidad a hacer las cosas de forma diferente. Porque para hacerlo normal y corriente, en los tiempos normales y corrientes, ya están todos los demás, desde deportistas hasta influencers y otras personas de estatus alto, pero no tan alto, entre otras cosas por la rapidez y poco pudor con la que publican cada aspecto de sus vidas.

Sin embargo, en este caso aunque seguramente tendrían motivos razonables (los diagnósticos son lentos), se ha desequilibrado la balanza a favor de la lejanía, resultando en malestar general. No hay que olvidar que esta Middleton es uno de los miembros de la familia real más queridos por el pueblo inglés, por lo que la falta de comunicación se puede traducir en una asimetría en la relación: nosotros os queremos pero vosotros no tanto.

La virtud está en el equilibrio

Pensemos en cuántas veces personajes famosos han tenido que enviar comunicados rectificando posts que habían escrito o reacciones en directo… No será el caso de las casas reales, que van a otro ritmo y prefieren no dar pasos en falso.

¿Nos sería útil a nosotros aprender de ese ritmo lento en nuestra vida a la hora de comunicar? Como planteaban los estoicos, la virtud está en el equilibrio. Lo que en el caso de las crisis sería: ni dejar pasar demasiado tiempo ni trasladar cada sentimiento o detalle sobre la evolución de un asunto.

Está claro que el sentir general es que la casa real inglesa ha dilatado demasiado los tiempos. Por lo que ni la inmediatez ni el silencio prolongado parecen ser idóneos. En nuestras situaciones de crisis, para elegir los tiempos y más detalles, tendremos que analizar qué tipo de relación tenemos con quien se haya generado la crisis, y cuál es en ese caso el equilibrio.

Contenido escueto y compensado

Si recordamos el mensaje del comunicado, el contenido, encontramos un mensaje que refleja bien esa relación familia real — pueblo. Un contenido verbal que toca varios temas, algunos íntimos, pero en la superficie, sin ahondar. Tenemos estos bloques:

  • un agradecimiento a quienes se han preocupado por ella;
  • una explicación escueta sobre su estado de salud y tratamiento (el tuétano del mensaje, en el centro);
  • una apertura sobre cómo vive emocionalmente esta situación;
  • unas líneas dedicadas a otros enfermos como ella.

Por supuesto, el público quiere saber más. Qué cáncer, por qué, desde cuándo, etc. Pero, lo dicho, no se trata de una influencer que vaya a compartir hasta las ecografías y llantos, sino que algo escueto en su caso es lo coherente con esa relación endiosada de lejanía-cercanía en la que los tiempos los pone solo una parte. La información se deja caer con cuentagotas, y además las cuestiones de salud o emocionales no son un tema de agrado para estas esferas.

Entre la sencillez y la desvinculación

Como detalle llamativo, en el vídeo Kate Middleton aparece casi despojada de todo símbolo institucional: el marco del vídeo no es ningún lugar oficial reconocible, su vestimenta es demasiado informal y no lleva el característico maquillaje que enfatiza sus ojos. Como símbolos reconocibles, solamente tenemos el conocido anillo de compromiso.

Considero un desacierto esta imagen tan lejana respecto a la casa real. Es de los miembros mejor valorados, que aporta a la corona, y sin embargo tal como está organizado el vídeo, se traslada un mensaje de desvinculación o abandono (y el público es sentimental…). Si grabamos vídeos, el marco importa: dónde grabamos, qué elementos hay de fondo, ¿hay algo que tenga un significado especial?

Encontramos a una Kate sin apenas maquillaje en los ojos (que solía destacar en cualquier aparición pública). Una chica con un jersey de rayas y jeans, que podría ser cualquiera de nosotras.

Es posible que esa imagen sencilla, informal y casi anónima busque por un lado mostrarla humana y vulnerable frente a una enfermedad que no entiende de estatus «soy una persona normal más», y por otro reforzar la ausencia de esos meses, «he estado y sigo estando fuera del circuito oficial».

Lenguaje no verbal entre la serenidad y la angustia

Aunque empieza el vídeo sonriente y con cierto énfasis, su expresión no verbal (gesticulación, mirada y expresión facial) poco a poco se va volviendo átona, débil, de forma acorde con el mensaje verbal, que expresa preocupación, enfermedad, tratamientos… La amplia sonrisa de Kate Middleton, tan característica en sus apariciones públicas, está ausente, aunque de vez en cuando intenta dibujarla para transmitir un mensaje de positividad («estaré bien»).

Al mencionar a su marido y sus hijos, se toquetea las manos con gestos manipuladores que buscan auto apaciguamiento: tanto se acaricia los pulgares como cierra y aprieta los dedos de una mano contra la otra. Podemos intuir que lo que cuenta acerca de su familia íntima le genera pensamientos o emociones de valencia negativa cercanos a la preocupación y la ansiedad.

¿Vídeo generado con IA (inteligencia artificial)?

Si una imagen o vídeo están generados por IA es una cuestión que a partir de ahora irá estando sobre la mesa. Aunque quien quiere elaborar las teorías conspirativas siempre encontrará algún elemento que magnificar, es probable que en este caso las dudas se deban a la poca expresividad de Kate Middleton, ya que su lenguaje no verbal no muestra cambios. No cambia de postura, las ondas del pelo son estáticas, las manos apenas gesticulan más allá de enfatizar mínimamente el mensaje, su expresión facial se reduce al mínimo.

Se trata de un lenguaje no verbal coherente con el contenido verbal y la situación: tener que anunciar que se padece un problema de salud y la incertidumbre/ansiedad/ánimo bajo que se genera alrededor estando enfermo.

Además, leer (aunque sea del teletipo) resta a la comunicación no verbal espontánea ya que implica derivar recursos para la lectura, con lo que la expresividad se resiente. Por eso siempre recomiendo prepararse a fondo los mensajes y discursos antes de grabar o salir a hablar en público, para no tener que leer. La letra impresa convierte en muermo todas las palabras que salen por nuestra boca.

RESUMEN: Lo que nos interesa

De todo lo dicho, resumimos en estas 3 claves:

• Si hay una crisis, no dejar pasar mucho tiempo antes de comunicar tu mensaje, pues el vacío de información te perjudica porque se generarán otras informaciones para rellenar tal vacío, y ya no estarán bajo tu control.

• Digas lo que digas, siempre habrá quien interprete mal todo. Intenta obviar eso y centrarte en elaborar un mensaje equilibrado en cuanto a contenido y tiempos: demasiada rapidez e información muy detallada pueden resultar contraproducentes, y lo contrario también.

• La expresividad ayudará a potenciar tu mensaje. Asentir con la cabeza, inclinar un poco el cuerpo hacia delante en algún momento, mover más las manos (gestos más a la altura de la cintura-pectoral), son elementos no verbales fáciles de adoptar.

Mostrar empatía en la relación médico-paciente. Beneficios y tácticas

La comunicación empática hacia los pacientes logra unos beneficios contrastados que deja claro que es una herramienta positiva para el bienestar general y la relación médico-paciente.

Quien más quien menos, la mayoría hemos estado enfermos alguna vez y hemos tenido que pasar por las consultas de médicos y por hospitalizaciones. Si nos entretenemos un poco en escuchar la experiencia de cada uno, va a aflorar un aspecto crucial y transversal: si nuestra experiencia general fue positiva o negativa en función de cómo nos trataron, al margen del problema de salud.

Hay que tener en cuenta que cuando uno está enfermo o acude al hospital o consulta con un problema de salud, el punto de partida es generalmente de vulnerabilidad. El dolor, la preocupación, el temor, la incertidumbre, ir desnudo con un batín mínimo, los cambios en nuestra vida ordinaria… Todo eso genera un estado emocional de signo negativo, desagradable para nosotros, que probablemente va a afectar a nuestra percepción de las interacciones.

Podríamos llenar páginas con los casos propios o de conocidos que nos cuentan cómo tal o cual médico fue cruel, impertinente, desconsiderado en algún momento de la visita, tanto por el lenguaje verbal como en su lenguaje no verbal. Casos reales que me han explicado (y no son los peores):

  • doctora que no explica la enfermedad; da el diagnóstico mirando la pantalla y receta la medicación protocolaria;
  • médico que al atender a una persona en estado crítico al descubrirse un tumor y esta le exprese sus temores, comentar «eres un poquito hipocondríaca, veo»;
  • médico que está poniendo anestesia y, si el paciente se mueve, resopla y le espeta «estese quieto».

Afortunadamente, cada vez queda más patente que un buen médico o enfermero tiene que reunir cualidades técnicas y humanas. En concreto, ser capaz de mostrar empatía con los pacientes.

Rompamos una lanza a favor de los médicos. No solo hay personas que simplemente cuentan con pocas habilidades sociales, sino que no es fácil para los médicos tener que lidiar con las emociones del paciente, el dar malas noticias, y manejar las propias emociones que surgen de esas situaciones, día tras día. Parece ser que en ellos puede darse la inhibición de las emociones como medida de auto protección, con las consecuencias que eso tiene tanto para ellos mismos como para los pacientes.

Con esos puntos de partida de paciente y médico, podemos entender que la cosa no está fácil, en cuanto a comunicación entre ambos se refiere. Y precisamente la comunicación es un elemento CLAVE en todo el proceso médico. Pero no solo el trasvase de información sobre los síntomas, el diagnóstico o el tratamiento; lo que se ha podido estudiar en los últimos años es la importancia de las muestras de empatía hacia el paciente.

Empatía es comprender los sentimientos y pensamientos del otro (empatía mental o cognitiva), poder sentir y alinearnos con los estados emocionales del otro (empatía afectiva) y, ante el desequilibrio emocional del otro, responder con atención y compasión.

Los pacientes aprecian ser tratados como personas, no como un diagnóstico, un caso o una enfermedad.

Un grupo de investigadores (abajo tenéis la referencia) hicieron una revisión sistemática de artículos sobre la empatía en el entorno clínico y encontraron que la empatía de los médicos se asocia con estos beneficios, entre otros:

  • pacientes satisfechos
  • otorgar mayor autoridad al médico
  • adherirse al tratamiento
  • sentir menor ansiedad y estrés
  • mejores resultados clínicos
  • cumplir con el tratamiento
  • percibir un mayor bienestar

Otros estudios muestran también la correlación entre una actitud empática por parte del doctor y una reducción el sufrimiento psicológico del paciente, que se traduce en una mejora de su calidad de vida, algo nada desdeñable. No hay duda de que la calidez humana, en este caso concreto a través de la empatía, tiene grandes beneficios.

Hay más beneficios, que van más allá del paciente. Eso lo trataremos otro día porque merece reflexión aparte.

Muchas personas cuentan con la capacidad innata de conectar con el estado emocional o mental del otro. Sin embargo, hay quien no está tan orientado hacia las personas, o quien por razones diversas no se maneja bien en esas situaciones. Aunque cada vez se divulga más sobre las emociones y se puede entender qué es y qué supone la empatía, no todas las generaciones están familiarizadas con el concepto.

No se trata de llegar a sentir lo mismo ni de estar de acuerdo en todo. Recalco que el objetivo es mostrar empatía con pequeñas conductas tanto de lenguaje verbal como de comunicación no verbal, de modo que el paciente lo reciba y le suponga las mejoras enumeradas arriba.

  • asentir mientras el paciente se expresa
  • si hay que dedicar tiempo a escribir en el ordenador, levantar la vista para poder percibir sus expresiones faciales u otros gestos, que sumarán información a las palabras
  • mirar a los ojos al hablar, y cuando el paciente habla (parece obvio, pero…)
  • si el paciente está en cama, no quedarse a los pies de la cama para trasladar novedades sino acortar algo las distancias acercándose por el lado
  • no interrumpir
  • tocar, al final de una visita difícil, el brazo (entre codo y hombro). ¡Solo lo podremos hacer si estamos a poca distancia física!
  • nunca deben faltar alguna sonrisa cordial durante la interacción, siempre hay momento para ellas
  • preguntar cómo se siente o encuentra
  • preguntar si tiene dudas
  • mientras se lleva a cabo una intervención, ir explicando lo que se hace (por ej.: «ahora notará un ligero pinchazo, acabamos enseguida…»)
  • la expresión bálsamo total: «le entiendo», «comprendo su inquietud/tristeza/(describir lo que percibamos)»…
  • repetir alguna expresión que haya empleado el paciente
  • anticipar el tratamiento

Recordemos que no se trata de deprimirnos ambos, sino de ser capaz de ayudar a reequilibrar el estado emocional del paciente, ya que tiene muchos beneficios de salud para él, y para el éxito del caso.

En cuanto a los aspectos puramente no verbales, está claro que la mirada a los ojos, el toque en el brazo, la sonrisa cordial, reducir las distancias físicas, es sencillamente representar con el cuerpo esa cercanía mental que deseamos conseguir. Es necesario un abordaje verbal y no verbal.

Considero que podemos extrapolar los beneficios de aplicar empatía a la relación médico-paciente a cualquier relación que nos importe. Cuesta poco esfuerzo añadir a nuestra comunicación no verbal o verbal esos pequeños elementos que tienen el valor de cambiar el curso de una interacción, además de permitirnos ir creciendo en habilidades relacionales.

Y también, este post no está dirigido solo a personal médico sino también al paciente que todos somos o seremos. Personalmente observo que, aunque efectivamente nos sentimos muchas veces vulnerables al ser enfermos, no podemos ejercer un papel de víctimas ni dejar que las riendas de la relación médico-paciente recaigan solo en los profesionales de la salud. ¡Tenemos mucho que hacer por nuestra parte! Por lo tanto, a la luz de los estudios, os sugiero que hagáis movimientos para lograr empatía por adelantado:

  • preguntéis sobre el tratamiento, enfermedad
  • practiquéis la amabilidad (tono relajado, sonrisa cortés, paciencia…) con los doctores
  • acompañéis los síntomas con gestos, imágenes… Las palabras a veces no bastan.
  • compartáis cómo os sentís, brevemente

Y hasta aquí hoy sobre la empatía en el entorno médico. Os deseo muchas ganas de aprender a mostraros empáticos en general y, sobre todo, mucha salud.

Un abrazo,

Ana

Derksen, Frans; Jozien Bensing; and Antoine Lagro-Janssen (2013). Effectiveness of empathy in general practice: A systematic review. British Journal of General Practice, vol. 63, no. 606, pp.76–84

Atractivo: el fallo en el reparto de The Crown 5 y 6

¿Hasta qué punto marca la diferencia el atractivo? ¿Es uno de los aspectos que nos definen?

El reparto de la 5ª y 6ª temporada de The Crown me ha servido estos días para observar sobre algo que nos afecta a todos a diario: la belleza y el atractivo. Nos afecta como portadores (o carecedores) y nos afecta como contempladores.

Empiezo por el tirón de orejas a los directores de casting de The Crown, una serie que destaca en casi cada aspecto y una de las producciones más caras de la historia. En general excelente en cuanto a escenografía, recreaciones, vestuario, casting, guión e interpretación en cada temporada, en las temporadas finales ha fallado en la elección del personajes del príncipe Carlos por un sencillo motivo: ha pasado por alto el factor «atractivo».

En la 3ª y 4ª temporada de la serie, se eligió para el papel del príncipe Carlos al actor Josh o’Connor (imágenes de abajo), cuya interpretación le valió 5 premios de la crítica, entre otros un Emmy y un Globo de Oro. Su certera imitación del lenguaje no verbal como la vocalización, las miradas, la inclinación de la cabeza hacia delante, la gesticulación junto con la caracterización en materia de vestuario y peinado, fueron esenciales para la recreación del personaje. Pero ese éxito se debe también a elementos muy reconocibles del aspecto físico del ahora rey Carlos, en concreto las orejas perpendiculares o el tono rosado de la piel. En conjunto, la similitud entre la persona real y el recreado hacen que el personaje resulte creíble al espectador, y su aspecto resulte coherente con los hechos sucedidos y la personalidad.

Sin embargo, fijémonos abajo en el personaje de las temporadas 5 y 6. Hay un problema. ¿Cuál es?

¿Puede un actor atractivo hacer el papel de un hombre al que le gustan las flores y vive atormentado por la opinión de su madre?

El actor Dominic West hace una interpretación también sublime del personaje. Muy observador de los gestos adaptadores de la manos (siempre tocándose algún dedo o anillo), de los gestos tan idiosincráticos con la boca, también el acento, la postura… Pero por muy buena interpretación que haga West, hay algo que no puede evitar ser incoherente y echar por tierra la comunicación no verbal del personaje: Carlos es feúcho y Dominic West, atractivo. ¿Importa? Importa tanto, que el personaje no es creíble.

Aquí podríamos abrir debate, y los detractores de lo que afirmo pueden traer a colación cantidad de refranes y dichos sobre la subjetividad de la belleza y el atractivo:

  • Beauty is in the eye of the beholder
  • Nada es verdad ni mentira, todo depende del cristal con que se mira
  • O, como una vez me dijo un taxista mayor que solían decir en su grupo de amigos, «¡No hay novia fea!»

BELLEZA, ATRACTIVO Y PROPORCIÓN

Parte de razón hay en esos dichos. A cada cual le gusta lo que le gusta, y la belleza de alguien no solo reside en un conjunto de rasgos físicos sino que la actitud, los comentarios, la voz… todo es cuenta.

Sin embargo, tenemos varias certezas. Por un lado, sabemos que en la belleza la simetría tiene un papel importante. No la simetría total, pues hay estudios que muestran que curiosamente un rostro con una simetría absoluta se prefiere menos que uno con alguna asimetría mínima. Pensad en una ciudad: el centro de Roma con su simetría de alturas de tejados y materiales, resulta mucho más bella al ojo que cualquier centro de otra ciudad en la que cientos de edificios de diferentes alturas, anchos y estilos rompen la armonía. Esto en cuanto a belleza.

Por otro lado, se sabe también que en el hombre, a las mujeres nos suele parecer más atractivo encontrar por lo menos algunos rasgos prototípicamente masculinos, que se deben al dimorfismo sexuel (diferencias entre mujeres y hombres resultantes del desarrollo hormonal): nariz mayor, ojos más pequeños, mandíbula marcada, y todo lo que nos diferencie. Y en la mujer, el hombre prefiere los rasgos más asociados a la juventud (niñez, en realidad) y feminidad, como nariz pequeña, ojos grandes, líneas redondeadas… (A pesar de eso, todos tenemos en mente mujeres y hombres que nos han gustado y que no entraban en esos esquemas, y es genial también.)

Pero lo que he observado es que ni la simetría ni los rasgos del sexo opuestos son suficientes para resultar atractivo o atractiva. Hay algo importante también: la proporción.

En el caso del reparto de The Crown, Carlos de Inglaterra tiene una desproporción clara entre los tercios del rostro. En el estudio del rostro (lo que se llama visagismo) se estudian las proporciones entre las zonas de frente, nariz y boca. En el caso de Carlos, el tercio de la nariz es desproporcionadamente largo respecto a los otros 2: la frente pequeña, la nariz larga, y la zona de la boca otra vez reducida. Y aunque en los hombres la nariz grande suma en el atractivo, me temo que eso sucede mientras se mantengan ciertas proporciones.

VULNERABILIDAD Y DOMINANCIA

Además, Carlos suele tener una expresión facial que transmite vulnerabilidad por la posición de las cejas (con el extremo hacia abajo y el centro hacia arriba, como en la expresión facial de tristeza, vergüenza, empatía…), al menos en muchas de las imágenes que de él se tienen:

En cambio, Dominic West, aunque en su actuación intenta activar los mismos músculos frontales para dar con la misma expresión (de ahí la cantidad de arrugas), sus cejas siguen fruncidas y bajas en el centro igualmente, no logrando esa misma apariencia de vulnerabilidad o afabilidad, sino que su rostro sigue siendo más agresivo y dominante:

De modo que en las temporadas 5 y 6 tenemos un príncipe Carlos atractivo («hot» como he visto que opinaban en medios anglófonos) y dominante. Y por ese motivo… el personaje no resulta coherente. ¿Un hombre tan atractivo, de aspecto recio y dominante, interesado por las flores y atormentado por las relaciones de familia y la opinión de su madre? Veredicto: no creíble.

Con la recreación del personaje de Lady Di, interpretada por Elizabeth Debicki en las temporadas 5 y 6, no hay ese problema: existe equilibrio entre el grado de atractivo de la persona real y la del personaje. El único pero sería la notable mayor delgadez de Debicki (fijaos en brazos y piernas de las imágenes), que añade fragilidad al personaje, quizá algo buscado también.

Si en el caso de la recreación del príncipe Carlos es un fallo el escoger a alguien asimétricamente atractivo, hasta el punto de que cuesta entrar y creerse el personaje y sus actos, ¿hasta qué punto es determinante el atractivo en una persona? La importancia del atractivo, más allá de la belleza, es enorme en nuestro día a día. Esperemos que los defensores de las teorías igualitarias no lo descubran e impongan formas de igualarnos a todos por abajo, como en otros aspectos.

RECREACIONES COHERENTES EN SERIES Y CINE

Para concluir, os pongo otras recreaciones de personajes más acertadas. No solo es importante que se parezcan físicamente sino que el grado de atractivo sea el mismo.

SERIE THE DROPOUT. Amanda Seyfried bordó el pape de Elizabeth Holmes en el biopic The Dropout. El grado de atractivo es mayor en Amanda, pero las conductas extrañas como abrir los ojos desmesuradamente entre otros, hacían coherente el personaje.

ELVIS, EL COMIENZO (2005). Los rostros de Jonathan Rhys-Meyers y Elvis son de partida similares en rasgos y atractivo, aunque Rhys-Meyers resultó algo femenino tras la caracterización debido al mayor contraste del colorido del rostro pues es considerablemente más pálido de piel que el cantante.

ELVIS (2021). Sin parecerse en origen a Elvis Presley, la caracterización de Austin Butler dio buen resultado. Además, Butler se esmeró especialmente en el uso de la voz, algo muy característico de cada ser humano. No solo los rasgos han resultado similares, como la mandíbula más bien afinada, sino la proporción.

Para finalizar, solo deciros que el atractivo se puede trabajar. No se trata de haber nacido con unos rasgos determinados, sino mucho de actitud, de la conducta que tenemos ante el día a día… y la que tuvimos en el pasado.

Saludos,

Ana

Las falsas apariencias, tema transversal en Sound of Freedom

La película pone en evidencia cómo la gestión de la apariencia es clave para conseguir los objetivos, ya sean nobles o perversos.

Sound of Freedom, producida en 2018 y estrenada en 2023 tras un curioso periplo hasta que pudo ver la luz, tiene como doble objetivo explicar:

  • por qué el negocio de explotar niños es mucho más rentable que otros negocios, como por ejemplo las drogas: mientras que la cocaína se usa 1 vez, a un niño lo puedes vender hasta 10 veces al día.
  • denunciar que en el propio Occidente hay un gran mercado de consumidores de sexo con niños, es decir, de pedófilos con medios.

La película hace un llamamiento a la realidad de la esclavitud infantil basándose en la historia real del ex agente de seguridad nacional Tim Ballard, quien logró rescatar de la trata a decenas de niños así como promover la cooperación entre EE.UU. y otros países de América contra el comercio y explotación de niños. Una película sin más pretensión que visualizar la triste temática, representada y producida por outsiders de Hollywood (léase outsiders como una calificación positiva) como Jim Caviezel, Mira Sorvino, Eduardo Verástegui o Mel Gibson.

Tras verla 3 veces en el cine acompañada por diferentes personas, pude empaparme bien de la película y me sorprendí a mí misma analizando una cuestión específica y transversal. Se trata del constante foco puesto en la apariencia, no solo en la imagen personal o entorno, sino en la modificación de nuestro lenguaje corporal habitual para ser percibidos como lo que no somos y poder acercarnos a determinadas personas sin que salten las alarmas. Lo que me hace preguntarme si la apariencia abarca mucho más de lo que habitualmente tratamos.

Si no has visto aún la película, mejor deja de leer para que no te hagamos espóiler, porque si vas a verla la disfrutarás tanto como yo.

Cuando la apariencia se usa para engañar a los demás, ya seas el bueno o el malo

La película subraya en diversas ocasiones de forma explícita el papel que el lenguaje no verbal puede tener en las interacciones. También, vemos a personajes aconsejando a otros personajes sobre cómo moverse, mirar o vestirse. Metalenguaje no verbal. Estos son la mayor parte de los casos:

• El protagonista, que en origen se dedica a detener pedófilos, se acerca a uno de ellos para obtener información, haciéndose pasar por un pedófilo más. Cambia su conducta no verbal dominante habitual por un comportamiento cercano gracias a mantener distancias cortas, el tono bajo de voz, largas miradas de complicidad con la cabeza inclinada y el tacto.

• Una ex modelo traficante que se vale de su apariencia de éxito y glamour para encandilar y engañar a niños y padres. Ataviada con prendas y un estilo elegante propio de Madison Avenue, transmite lujo y fiabilidad a esas familias que sueñan con una oportunidad sana de sacar a sus hijos de la pobreza.

• Niños a los que se les enseña a posar mirando a cámara con un punto entre cercano y desafiante. Niñas a las que se les pinta los labios y se les muestra cómo usar el pelo como reclamo y modificar la postura, dejando de lado su candor infantil.

• Al agente Tim Ballard, que aterriza en Cartagena (Colombia) con la intención de encontrar a una niña concreta entre traficantes, lo primero que le recomienda otro rescatador de niños es que abandone de inmediato su aspecto de «anuncio de Banana Republic» y se ponga lo que lleva cualquier turista que busca relajadamente «acción» con niños en esas tierras: unas chanclas, bermudas y camisas estampadas abiertas a medio pectoral.

Pero una camisa de flores y unas chanclas, por sí solas, no van a bastar para impresionar a mafiosos que lo que quieren es oler a pasta. ¿Alguien había dudado de que los espacios físicos donde desarrollamos nuestra vida (el coche, la vivienda, el club, el despacho)… hablan de nosotros, o si son falsos, cuentan buenas mentiras de nosotros? Tim Ballard lo sabía y convenció a sus aliados de que pagasen altas sumas para alquilar islas y mansiones, e impresionar así a los malos. Y si pensáis que se trata de malos muy tontos… en absoluto. Especialmente con personas a las que no conocemos, ¿quiénes no nos hemos fijado y fiado de las apariencias (ciertas o atrezzo) para formarnos una opinión?

• Pablo, el personaje que interpreta Eduardo Verástegui y que financia los planes de Tim Ballard, dedica un buen rato a ensayar cómo saludar a la guapa traficante para crear una buena primera impresión. Por un lado parecer un millonario pedófilo creíble, y por otro emplear con ella seducción (mirada intensa, hablarle bajo al oído) y persuadirle así de que traiga niños a su isla. La seducción es un camino corto para convencer.

• Los traficantes exhortan a los niños a que cambien sus expresiones temerosas y anden ligeros y sonrían para no defraudar lo que esperan sus clientes.

Parecer lo que no somos y aparentar el estado de ánimo que no tenemos es algo que hacemos con frecuencia. En este largometraje es interesante cómo esos cambios pasan a formar parte de la trama y el guión.

Como profesionales, nuestro esfuerzo por cuidar las apariencias no debería ir en dirección de simular lo que no somos, es decir a mentir, sino lo contrario: asegurarnos de que estamos mostrando a nuestro entorno nuestro conocimiento, know how, profesionalidad, etc.

Con frecuencia, nuestra apariencia se queda corta y le va bien un refuerzo, ya sea en cuánta pasión pongo al presentar mis servicios, si me visto acorde a la profesión, si las redes cuentan lo mismo de mí que cuando hablo en persona. De vez en cuando va bien revisar si sigue habiendo esa necesaria coherencia entre lo que soy y lo que aparento.

Y para finalizar, del reparto destaco el papel que interpreta Cristal Aparicio (a su vez una niña rescatada de las redes de explotación infantil), quien borda la expresión corporal y facial y convierte sus escenas en momentos de gran credibilidad emocional y su consiguiente impacto en el espectador.

No hace falta que os diga que os recomiendo enormemente la película (si tras este post os queda aún misterio para verla) por valiente, por ir a contracorriente y porque os hará pensar.

Abrazos,

Ana

Falsas y útiles apariencias

Si, como decía Borges, el lenguaje crea realidades, la apariencia también hace lo propio. Por eso es tan importante tener presente la imagen y no dejarla al azar. Sin duda en los momento más destacados, pero en general, siempre.

Eso hizo Carles Puigdemont hace unos días en Bruselas, para una rueda de prensa que organizó en el hall de un hotel. Para los que desconocen la situación, pongo contexto breve.

CONTEXTO

El 23 de julio de 2023 hubo elecciones en España. Aunque hubo un partido con más votos, al no obtener ningún partido mayoría absoluta, los grupos más votados están viendo cómo obtener el apoyo de los partidos más pequeños para poder formar gobierno. De momento, el partido socialista (PSOE) tiene casi formado gobierno pero le faltaría el apoyo de los diputados de un partido independentista catalán (Junts), cuya cabeza visible es Carles Puigdemont, un expresidente de la Generalitat catalana, exiliado en Bélgica tras huir de la justicia española a raíz de la declaración de independencia del Cataluña en octubre de 2017.

Carles Puigdemont organizó una rueda de prensa en un hotel de Bruselas para expresar las condiciones que tendría que cumplir el PSOE para tener el apoyo de su partido.

LA IMPORTANCIA DE LAS APARIENCIAS

A la rueda de prensa acudieron miembros del partido de Puigdemont y medios españoles e internacionales. ¿Qué elementos destacaban de la puesta en escena?

• Detrás del atril desde donde hablaba, se había colocado una pantalla con la bandera europea (aunque de estrellas blancas). Elegir un fondo con el color y estrellas de la bandera de la Unión Europea buscaba dar legitimidad y respaldo de la UE a su persona; como si hablase desde alguna institución oficial europea.

• A su derecha, estaban las banderas catalana y europea, equiparando la bandera catalana a la de una nación de la Unión Europea, una de las aspiraciones y visualizaciones del independentismo catalán.

• Lo más llamativo: en la pantalla se podía leer arriba a la derecha «President Carles Puigdemont». Puigdemont no es presidente desde el año 2017, pero dada su condición de exiliado ha quedado en el colectivo de muchos catalanes de su partido que sigue siendo moralmente presidente.

Cada medio ha encuadrado la imagen como le ha convenido: unos recortando todos los detalles que aluden a la UE, otros poniendo el logo sobre «President», otros abarcando la totalidad del atrezzo… Y los artículos de prensa que recogían la conferencia destacaban o desacreditaban esos elementos.

El diario ABC, alejado de la ideología del PSOE y del independentismo, publicaba en su versión online el vídeo dejando ver «President» pero tachado por su logo.
El diario El País, cercano al PSOE, mostraba este encuadre, que dejaba de lado elementos del atrezzo.

¿Qué es lo importante para nosotros?

Aunque uno pueda pensar que esos tres elementos son solo un decorado, puesto que ninguno es real (ni habla desde una institución europea, ni la bandera catalana puede ponerse sola con la de la EU, ni Puigdemont es presidente), en conjunto causan el efecto buscado. Se van a generar cientos de imágenes y vídeos de esa rueda de prensa. Lo que digan los artículos de periodistas contrarios, pocas personas lo van a leer más allá del titular (si es que se llega a leer en absoluto) en comparación con lo que queda en la retina y la memoria de las personas, tanto en Cataluña como en territorio Europeo, donde se va generando una opinión acerca del sentimiento independentista catalán.

Para tomar nota

Ante momentos importantes, especialmente si va a haber vídeos y fotografías, hay que estudiar a fondo la imagen que se proyectará. Ya no de uno mismo, sino del entorno, ya que el entorno es igualmente apariencia, comunicación no verbal, y da apoyo al mensaje verbal.

En este caso, vendría a ser como el dicho «más vale que hablan mal de mí, pero que hablen», pero con la apariencia: más vale que se note que sea falsa, pero consigo en parte del público el efecto buscado.

¿Qué opináis al respecto?

Análisis verbal y no verbal de Zelensky en EE.UU

En una visita de horas, hace unos días Volodímir Zelensky salía por primera vez de Ucrania desde que empezó la guerra para reunirse con el presidente de EEUU, Joe Biden, y dirigirse al Congreso de ese país.

El presidente eslavo hizo hincapié en la alianza con el bloque EEUU y Europa, puso en valor al pueblo y fuerzas ucranianas, y recalcó que la amenaza rusa es global. ¿Qué puede destacarse de la comunicación del presidente ucraniano en ese discurso?

APARIENCIA DE ZELENSKY

Zelensky llega a la Casa Blanca directo desde su vuelo desde Ucrania, solo y con sus prendas militares «de siempre».

A pesar de ser la de siempre, lo más llamativo es su apariencia. La imagen que tenemos de Zelensky en la retina va unida a su ropa militar de trabajo. Desde el día 1 que empezó la guerra hace 10 meses, públicamente no ha cambiado de prendas ni siquiera cuando ha recibido a miembros de otros gobiernos (que han sido numerosos) o cuando apareció en el reportaje para Vanity Fair acompañando a su mujer (resumen aquí).

Es el uniforme de guerra que ha establecido a través de sus muy activos perfiles en redes sociales y que también incluye alguna sudadera negra con el escudo de Ucrania bordado. Un uniforme que no solo ha adoptado el presidente sino todo su gabinete, como pudimos ver (y que también nos sorprendió) cuando se sentaron a la mesa de negociaciones con el gobierno ruso al inicio de la guerra (ver post aquí).

No estando en el frente ni siendo militar de profesión, la indumentaria militar cumple el papel de:

  • comunicar a su pueblo un mensaje de liderazgo en esta guerra, en la que se ha tenido que llamar a filas a la población civil. Asimismo, un mensaje de austeridad;
  • comunicar al exterior (de cuya ayuda depende) que el país está en guerra, mensaje que además se potencia mediante el lenguaje verbal en sus redes, ya que cada post se escribe en ucraniano y en inglés;
  • una comunicación intrapersonal de mentalización del momento que viven, que ayuda a la acción. Un elemento tan sencillo de nuestra apariencia como las prendas de ropa que llevemos incide altamente en nuestro propio rendimiento, como muestran diversos estudios con batas de médicos, uniformes de azafatos, color de uniformes policiales, etc.

Y es que tanto Zelensky como Putin libran la batalla en sus despachos y ambos emplean la gestión de su apariencia como parte de la propaganda, en estrategias opuestas: uno con un relato intimista, otro sin dar mayor importancia a esta contienda.

Estamos acostumbrados a ver a Zelensky de verde en suelo ucraniano. Sin embargo, verlo desembarcar, reunirse en la Casa Blanca y dar su discurso en el Congreso también vestido con las mismas prendas militares de trabajo resulta muy llamativo. Perfectamente podría haberse enfundado un traje en las más de 10 horas de vuelo.

Pero ¿hubiera tenido el mismo efecto? Un no rotundo: la visita de Zelensky a EE.UU. coincide con el anuncio del Gobierno estadounidense de dar 2 billones de dólares al país eslavo en armamento puntero, y sus ropas militares sin duda recrean el ambiente bélico necesario para persuadir a la opinión pública americana, inmersa en las celebraciones navideñas. Asimismo, también se trataron los acuerdos de reconstrucción del país.

La apariencia de Zelensky, con esas prendas militares, comunica un presente en la guerra en su país: sigue sucediendo. Y acompaña con coherencia su discurso verbal, cargado de expresiones bélicas, enviando un mensaje de mayor impacto a la audiencia.

GESTICULACIÓN AUSENTE POR MOMENTOS

Otro elemento llamativo ha sido que leyó todo el discurso que tenía preparado y durante todo el discurso necesitaba seguir la línea con el dedo para no perderse. Esto puede deberse a tener poca fluidez en inglés o en grafía latina, y quizá ese esfuerzo cognitivo se acreciente con el cansancio acumulado y el viaje. Leer siguiendo con el dedo es algo que podemos ver en los niños cuando aprenden a leer o en cualquiera de nosotros cuando empezamos a aprender un idioma con otro alfabeto.

Zelensky leyó el discurso, y seguía la línea con el dedo y aguantaba el papel con la otra mano.

Más allá de lo comprensible de la situación, emplear las manos para seguir la línea o sujetar el papel le impide disponer de las manos para poder gesticular e ilustrar el discurso. Esto, unido a que a pesar de tener buen acento se traba en la entonación en algunas oraciones y palabras, hace que como oyente cueste seguir el contenido en algunos momentos. Gesticula solo en momentos de alta emocionalidad, como describimos en el punto siguiente.

Los gestos deben estar presentes siempre ya sea con una mano o con dos, porque vienen a potenciar por 2 el mensaje, que los receptores procesan a través de los canales verbal y no verbal.

MOMENTOS MÁS EMOCIONALES

En aquellos fragmentos del dicurso con mayor carga emocional es cuando podemos observar más expresividad y mayor espontaneidad en todo su lenguaje no verbal.

Durante los saludos iniciales (que también lee) se dirige a lo que él llama miembros de la diáspora, un reducido grupo elegantemente vestido, y parece hacer un esfuerzo por reprimir la emocionalidad sentida, probablemente dolor psicológico, pues los músculos del rostro se fruncen y pliegan hacia el interior. Afortunadamente, el público arranca a aplaudir y puede tomar aire y recomponerse rápido.

Por otro lado, cada vez que habla de la resistencia y valor del pueblo y defensa ucranianos, así como como cuando describe las tácticas del ejército ruso en batallas concretas, se observa claramente un cambio general en diversos elementos de su lenguaje no verbal: eleva el volumen de la voz, agudiza el énfasis de determinadas palabras y su expresividad facial, gestual y postural es más intensa y visible. Algunos ejemplos de máxima expresividad no verbal se dan acompañando estas frases: «la tiranía rusa ha perdido control sobre nosotros»; «el ejército ruso has atacado Bajmut sin stop día y noche, pero Bajmut resiste»; «cada centímetro de esa tierra está bañada en sangre»; «los valientes soldados ucranianos están haciendo lo mismo [que los estadounidenses en la Navidad de 1944 frente a los nazis] a las fuerzas de Putin estas navidades».

Momento en el que Zelensky explica los ataques en Bajmut y pronuncia «pero Bajmut resiste», y hace un sutil gesto de triunfo.

Notamos también mayor expresividad no verbal cuando se refiere a esta guerra como una batalla por la libertad de todos los pueblos y la importancia de las alianzas entre países o continentes. Es un concepto que recalca varias veces con su lenguaje no verbal. Sube el volumen, gesticula algo con la mano izquierda, enfatiza las palabras de mayor carga emocional; todo esto ayuda a que resulte más persuasivo.

Como dato de color, también observamos este apasionamiento unido a una expresión facial de contención, apretando los labios, justo antes de señalar la tranquilidad [de la sociedad americana/occidental se deduce] de que algo así no nos puede suceder gracias a la distancia física con Rusia que proporciona el océano. Y este lenguaje no verbal específico podríamos interpretarlo como un reproche.

«Esta batalla no puede congelarse o posponerse. No puede (pausa y expresión facial de contención) ignorarse esperando que el océano o algo más será ofrecerá protección.»

Cuando una expresión facial o gesto antecede a las palabras, podemos interpretarlo como más auténtico, pues los circuitos cerebrales responsables de la expresividad corporal son diferentes de los que elaboran el lenguaje verbal, y hay un desfase de tiempos.

«Los rusos solo serán libres cuando desafíen al Kremlin con sus mentes.» La expresión de asco aparece justo antes de referirse al Kremlin.
Postura más erguida, mirada al frente y leve sonrisa al mostrar su orgullo al decir que los soldados ucranianos sabrían pilotar aviones y tanques americanos sin ayuda.

DIÁLOGO NO VERBAL CON EL PÚBLICO

Es destacable cómo el público mantiene un diálogo no verbal con Zelensky por medio de largos aplausos y ponerse en pie en los momentos de mayor contenido emocional. Curiosamente, no siempre coinciden con los momentos de mayor apasionamiento no verbal por parte de Zelensky, por lo que hay algún desfase en ese diálogo.

Tanto los aplausos como el ponerse en pie son comportamientos muy interesantes para observar que en la comunicación no verbal se da constantemente el contagio. Uno empieza a aplaudir, el resto aplaude. Otro cualquiera se levanta, y el resto hace lo propio. (Me atrevo a decir que no solo se da en la comunicación no verbal; pensemos en el cuento El traje nuevo del emperador y cuántas veces estamos en situaciones similares de conductas colectivas).

En un discurso de 20 minutos, los asistentes se ponen en pie nada menos que 12 veces. Estas son las frases culmen que hacen ponerse de pie a los asistentes:

  • Ucrania sigue viva.
  • La tiranía rusa ha perdido el control sobre nosotros.
  • La valentía ucraniana y la determinación americana deben garantizar el futuro de nuestra libertad común, la libertad del pueblo que defiende sus valores.
  • Tienen muchos más misiles y aviones de los que nunca hemos tenido, es cierto, pero nuestras fuerzas defensivas resisten.
  • Ucrania mantiene sus posiciones y no se rendirá nunca.
  • Los soldados ucranianos pueden operar perfectamente los tanques y aviones americanos por sí solos.
  • Vuestro dinero no es caridad; es una inversión en seguridad global y democracia que nosotros estamos gestionando de la forma más responsable.
  • En vuestras manos está ayudarnos a hacer justicia para cada uno de los que ha sufrido por esta guerra criminal no provocada; hagámoslo.
  • Nosotros, ucranianos, también libraremos la batalla por la independencia y la libertad con dignidad y éxito.
  • Todos nosotros, millones de ucranianos, queremos lo mismo: la victoria.
  • El pueblo ucraniano ganará también, con certeza (parafraseando a Benjamin Franklin).
  • Defendemos, luchamos y ganaremos porque estamos unidos: Ucrania, América y la totalidad del mundo libre.

Zelensky maneja en general bien la interacción con el público, dándoles espacio para los aplausos y las espontaneidades que surjan. A veces parece sorprendido, desaprueba la interrupción negando con la cabeza o se moja los labios con la lengua, pero sabe esperar unos segundos antes de proseguir.

Para tomar nota nosotros: En las ocasiones en que le interrumpen, se echa de menos que retome las frases interrumpidas, en vez de seguir por donde se había quedado. Por otro lado, las pausas le ayudan a descansar ante la intensidad de su discurso y la dificultad de leer en un idioma que no parece dominar del todo, a pesar de que se lo han escrito o traducido en un inglés perfecto, sin errores ni gramaticales ni léxicos.

CONTENIDO VERBAL EMOCIONAL

Siempre insisto en la importancia de elaborar discursos que busquen de manera intencionada un impacto en el receptor. Uno de los ingredientes clave es el contenido emocional, que el discurso de Zelensky tiene de sobra. Hay que saber en tu propio discurso cuándo vas a causar impacto, qué palabras lo desencadenan, y cuál va a ser el efecto emocional (positivo, negativo, etc.). Lejos de manipular, se trata de ser totalmente dueños de nuestro discurso verbal, y conscientes de él. Si es un discurso auténtico, de lo que hemos vivido, de lo que pensamos y sentimos realmente, el lenguaje no verbal acompañará de forma acompasada el lenguaje verbal.

El discurso de Zelensky está lleno de expresiones que conmueven y crean el ambiente propicio para los objetivos de la visita, como por ejemplo:

  • aquellos que valoran la libertad y la justicia
  • espero que mis palabras de respeto y gratitud resuenen en cada corazón americano
  • queridos representantes de ambos partidos
  • Ucrania está viva
  • naciones
  • aliados
  • la batalla de la libertad
  • libertad común
  • defender sus valores
  • lucha
  • nuestros hijos y nietos decidirán si tenemos democracia
  • comunidad global unida
  • victoria
  • valor
  • ayer mismo estaba en el frente
  • tierra bañada en sangre
  • trincheras en fiero combate
  • políticas genocidas
  • Rusia, que disfruta siendo un estado terrorista
  • [en Navidad] millones no tendrán agua o electricidad
  • Feliz Año Nuevo de la victoria

Podría haber sido un discurso más emotivo todavía, si hubiera hablado de las familias, de la situación de los desplazados, el día a día de la guerra, pero se mantuvo en el plano más de los ideales y valores.

Una constante en el discurso verbal, que sirve como recurso de conexión esencial para poder persuadir, es la constante puesta en valor de los referentes importantes de la mentalidad americana: mención a la democracia, a la construcción de un mundo libre [sic], a la Navidad y a Dios, frases de presidentes americanos queridos.

ANÉCDOTAS CURIOSAS

Al final de su discurso hace un juego de palabras que no tiene mucho sentido y creo desluce el discurso aunque arranca alguna risa leve. «Together with you we’ll put in [enfatizado] place everyone who will defy freedom. Put-in.»

Al final despliega una bandera de su país para entregársela al Congreso, y la desdobla con ceremoniosidad.

VEREDICTO

Bastante en su línea, el discurso es moderado y solemne, con dosis de pasión controladas. En contra, leer todo el discurso no deja espacio a la espontaneidad, que haría más dinámica e inolvidable la intervención.

El señalar con el dedo las palabras que va leyendo le perjudica la gesticulación, en muchos tramos del discurso ausente, y en otros sutil con una mano. Siendo el Congreso un espacio tan grande, se necesitaría mayor amplitud de gestos.

Buen uso de la voz en los momentos de mayor contenido emocional, por lo que se recibe como un discurso sentido y auténtico.

El uso de la ropa militar de trabajo es teatral, pero si esa recreación del ambiente bélico ayuda a lograr el objetivo de que se dé el visto bueno a las nuevas ayudas por parte de EE.UU., es una buena elección.

Broche: apelar constantemente a toda la sociedad americana y sus valores, así como siempre referirse y agradecer a ambos partidos americanos (demócratas y republicanos).

Os dejo el vídeo completo en inglés por si queréis echarle un vistazo.

Isabel II, la presencia como acto comunicativo

De bajo carisma, al final su presencia constante y las renuncias a lo personal construyeron el discurso vital como reina: la lealtad a su cargo sumó admiración a pesar de la controversia como monarca de un país moderno.

Cada uno de nosotros tiene con probabilidad una opinión definida sobre la reina Isabel II: sobre su persona, su reinado o sus acciones concretas. Al final, ha sido durante 7 décadas el personaje público número uno de uno de los países más influyentes del globo, Reino Unido.

No hay duda de que lo que entraña su figura, el papel de reina de un autodenominado imperio, está lleno de controversia. Los hay defensores de la monarquía y los que se oponen a ella. Hay quienes aprecian una figura aglutinadora y quienes encuentran que sobra como representante de sus países o territorios. Quienes admiran su profesionalidad y quienes la juzgan sobre todo por la faceta familiar que ha trascendido. Quienes la adoran por su tesón y quienes la detestan porque Inglaterra ha invadido territorios (sin ir más lejos, Gibraltar en España o las Malvinas en Argentina).

De carácter introvertido, con unos intereses reducidos y bajo carisma, esta chica criada entre algodones a la que tocó ser reina entendió enseguida lo que se esperaba de ella y se puso a disposición, lo que implica llevar a cabo una serie de renuncias en el plano personal.

Uno de los elementos que deja claro su renuncia de lo personal en pos de su rol es la gestión de su apariencia. Isabel, de rasgos alejados de los cánones de belleza, no sucumbió a alterar su fisionomía de forma artificial: ni operaciones estéticas ni postizos, más allá de un sutil maquillaje donde lo que más destacaba eran unos labios pintados de un color alegre. Entregó su propia imagen personal a la comunicación que requerían sus circunstancias, la de una jefa de estado pendiente de los asuntos del país y en ningún caso del espejo.

Cultivó (o dejó que le cultivaran) una imagen personal discreta y sobria, sin apenas cambios en décadas, alejada siempre de todas las tendencias. Nunca fue a la moda ni en las prendas de ropa ni en el peinado o complementos. Una imagen que la situaba, como mujer, en un punto intermedio en la dimensión de la feminidad. Porque no es lo mismo la jefa de estado que una reina consorte, en la que el papel es secundario y por lo tanto, puede ser menos neutro. Ese poco carisma en este caso era útil. Felipe, su marido, pudo permitirse sesr todo lo carismático que quiso, sin importar las consecuencias.

Su apariencia era previsible y hasta aburrida en sus últimas décadas: prendas monocolor, tocado a juego, y guantes-bolso-zapatos del mismo color. Perlas de día y un broche en la solapa, y las joyas de la corona en los grandes eventos. Huyendo del glamour y la pompa, en realidad establecía el colmo del glamour. Y es que en esa elegancia serena no cabían errores, ni protocolarios ni de interpretación: la reina siempre iba correcta.

Su comunicación no verbal destacaba asimismo por su baja expresividad emocional, que al igual que su imagen personal estaba al servicio de lo que requería su liderazgo, tal como parece que lo entendía. Esa baja expresividad, fruto tanto de su personalidad baja en neuroticismo como de su educación victoriana, le ha jugado alguna mala pasada en contextos de tragedia, donde lo óptimo hubiera sido mostrarse empática y cercana al dolor del pueblo.

Pero al margen de esas faltas puntuales de humanidad, que en realidad también la hacían humana a ella, lo más característico de su comunicación fue su presencia. Sin grandes ideas propias y con una agenda llena de viajes y actos oficiales, daba prioridad a estar presente. La presencia fue su forma de comunicar lealtad al cargo, como reina de Reino Unido y como jefa de estado de varias naciones.

También, como jefa de la Commonwealth, que agrupa a 56 naciones (y 2.400 millones de personas) que aceptan su liderazgo aunque sea de cartón piedra. La presencia como expresión de su infatigable sentido del deber. Porque, como dijo Victor Hugo, «el deber recuerda a la felicidad de los demás».

Apariencia en tiempos de guerra

Llama la atención la indumentaria elegida por el presidente de Ucrania, Zelensky, en sus apariciones ante las cámaras. ¿Qué mensaje transmite? ¿Y Putin?

¿Qué podemos analizar en ambos casos? Lo primero, recordar la enorme potencia que tiene nuestra apariencia como elemento de comunicación no verbal en cualquier contexto y situación. Y en un conflicto bélico de estas características, que tiene en vilo a una parte del globo, todas las imágenes que se proporcionen van a tener un papel esencial en configurar la opinión pública.

Zelensky ofrece una imagen invariable con prendas sencillas verde militar: camisetas lisas o de estampado camuflaje, forros polares, parkas… Ucrania ha sido atacada por un país teóricamente superior en fuerzas y Zelensky transmite un mensaje doble: por un lado, comunica a su pueblo que es el primero que está activo en la trinchera luchando por el país, y así contradecir los rumores de que había dejado Kiev.

Por otro lado, ofrece una apariencia de precariedad material a la comunidad internacional, a quien ha solicitado ayuda. Precariedad porque no aparece con potente armamento o rodeado de militares con galones. Ni rastro de imágenes de su ejército o los grupos independientes armados que han surgido. Al contrario: en los comunicados en vídeo oficiales aparece con un fondo liso con el emblema y bandera ucranianos, así como a pie de calle, en vídeos grabados con su propio móvil, en los que se rodea de algunos cargos de su gobierno, asimismo vestidos con esas mismas prendas verdes sin más. Al mismo tiempo, está descartando aparentar poderío frente a su enemigo; algo que considero importante pues no solo levantaría la moral a la población sino que minaría la de los rusos.

Putin, en cambio, transmite una imagen que es lo opuesto: siempre con traje perfectamente puesto y dentro de los oropeles y grandiosidad de las marmoleadas salas del Kremlin, en vídeos que alternan primeros planos suyos con primeros planos de generales uniformados o jefes de servicios secretos, a los que da órdenes. Comunica que desde el Kremlin lo tienen todo coordinado y no les va a hacer falta bajar a la arena a librar la batalla.

Recreaciones escénicas complementarias de David y Goliath.

Curiosamente, en la reunión que está teniendo lugar en la frontera ucraniana-bielorrusa, ambas delegaciones negociadoras reproducen la misma apariencia: los ucranianos con apariencia de guerrilla, y los rusos, de burócratas.

Delegaciones rusa y ucraniana para un posible acuerdo en la frontera Ucrania – Bielorrusia, donde vemos que se reproduce en ambos lados de la mesa la indumentaria de sus presidentes.

Qué poderoso es lo que llegamos a comunicar con nuestra imagen sin mediar el lenguaje verbal, especialmente en esta era de lo digital y la ausencia de reflexión profunda de los hechos.

Marketing emocional. Renfe se sube al tren

Renfe-marketing-emocional

Quiero ayudaros a desterrar la idea de que dejarse llevar por las emociones es de débiles. Aunque filosófica y socialmente se ha priorizado siempre la razón sobre la emoción, la una no puede vivir sin la otra. En mis formaciones, empiezo siempre destacando desde un enfoque científico y práctico el vital papel de la emoción en la vida diaria. Para no andarnos con rodeos: por ejemplo, una de las razones de la existencia de las mentiras piadosas es la empatía y la compasión. A quién no le han preguntado algo similar a «¿me ha salido bien la paella?»; decidir responder que sí cuando sabemos que no, es ser inteligente emocionalmente, y dejar de un lado el análisis puramente racional que analiza las razones que nos hacen concluir que sería mejor haber sugerido tomar una sencilla tortillita con tomate.

Otro ejemplo de cómo las emociones juegan un papel muy relevante en el día a día, es en la publicidad. Un buen equipo de márketing debe saberlo. Como ejemplo de acierto, y es la razón de este post: fijémonos en esta estrategia publicitaria de RENFE, ante la llegada de su competidora OUIGO.

Renfe podría haberse decantado por las cifras (lenguaje racional): estadísticas de sus trenes puntuales, número de pasajeros, número de trayectos… y un largo etcétera. Sin embargo, han optado por la versión pasional, en la que en teoría se dirigen a la competencia, diciéndoles que están preparados para un «juego de trenes» (por Juego de Tronos, paisaje nevado incluido), es decir, una lucha. Donde ya se dan por ganadores. Y sin embargo el destinatario final es por supuesto sus usuarios habituales.

Una campaña arriesgada llena de emociones, juegos de palabras, dominancia, orgullo… Pura comunicación no verbal. Diría que lo único destacable de sus cientos de Twits, llenos de ministros y mensajes más bien institucionales.

¿Qué llama más la atención del consumidor? ¿Qué tiene más impacto?

Con un modelo de márketing con mayor contenido racionel consumidor obtiene información. Con el márkteing emocional, el consumidor SIENTE, palpita.

Esta publicidad de Renfe es arriesgada porque transmite desafío, valentía, tensión, lucha, ganadores y vencidos. Pero sobre todos al consumidor le sorprende ya que no estamos acostumbrados a que las marcas dirijan mensajes a su competencia, y le comunica una indudable imagen de poder y seguridad. (Aunque he de admitir que últimamente hay 2-3 campañas más que han empleado este recurso, ¿sabéis cuáles son? Mundo del fútbol, para más señas.)

La dificultad está en saber qué factores elicitan ciertas emociones y qué sucede una vez estas aparecen en nuestro organismo ya que eso será la clave para poder prever la respuesta de nuestro público. No todas las emociones son válidas para todos los fines. Por eso cada vez más se le llama neuromarketing.

Por eso, si tienes una marca o eres un profesional independiente, podemos revisar el factor emocional juntos; con la garantía de controlar el signo y la intensidad de las emociones que necesitan tus comunicaciones, así como qué respuesta probable tendrá tu consumidor o cliente potencial.

Estamos hechos para y por las emociones, y uno de mis compromisos como profesional es estar actualizada en la literatura científica sobre este tema, y su relación con la comunicación no verbal.

¡Mientras tanto, abraza las emociones, y espero seguir viéndote por el blog para profundizar en ellas!