La vestimenta de Zelenski en cada visita oficial

Vestimenta de Zelenski en las visitas oficiales coincidiendo con el anuncio de las ayudas economicas

Los diversos estados occidentales y el equipo de Zelenski coordinan las visitas coincidiendo con el anuncio a los ciudadanos de los paquetes de ayudas para Ucrania. En cada una de estas visitas, la vestimenta de Zelenski ha resultado invariable: austera, de estilo militar, fuera de protocolo. La apariencia forma parte de la escenificación.

Los tiempos complejos exigen conductas a la altura, y la planificación es también un aliado. No nos cabe duda de que la apariencia de Zelensky está incluida en ese plan de acción excepcional.

Recordemos que la apariencia es una forma más de comunicación no verbal, como pueden serlo los gestos, las posturas o la velocidad con la que nos movemos. Nos expresamos e inferimos a través de prendas de vestir, aderezos como peinados y barbas, y también elementos más estáticos, sobre los que tenemos poco control, como son los rasgos faciales y corporales (la forma de las cejas, la proporción de las facciones, tamaño de la nariz u ojos…).

Zelensky, no militar de formación, se ha encontrado con esta guerra, de cuyo bando es la cara visible. Desde el primer día de esta guerra, el presidente ucraniano se vistió con ropa de tonos militares. No pudiendo llevar ningún traje formal, viste prendas llamadas «de trabajo», para tareas del día a día y que no exigen etiqueta.

A través de sus redes sociales, en las que desde el principio fue un comunicador activo, nos hemos familiarizado con su apariencia bélica y frugal, que nos hacían meternos de lleno en el día a día de la situación. Los medios occidentales, con su cascada de noticias por día sobre esta guerra, también difundían por activa y pasiva las imágenes del presidente ucraniano, sus reuniones, etc. con lo que es la imagen que tenemos en la retina.

Esa imagen ha reforzado su liderazgo y la difusión de esta guerra al mundo. Incluso en un reportaje de la revista Vogue americana él se dejaba retratar con la misma camiseta militar, mientras que su mujer llevaba prendas de diseñadores ucranianos, algunas en los colores nacionales, amarillo y azul.

Así es como hemos podido ir siguiendo las diversas visitas oficiales que ha hecho a muchos países occidentales durante los 2 últimos años. Y hemos podido constatar que siempre acude vestido con la misma indumentaria frugal de estilo militar, verde o negra, con el escudo y emblema de Ucrania.

Esta apariencia es altamente llamativa especialmente porque las personas que lo reciben en estos países (presidentes, embajadores, altos cargos de los ejércitos, etc.) sí que acuden a las reuniones ataviados con formalidad y según protocolo, cosa que hace resaltar aún más esas prendas sencillas.

Por eso, cuando alguno de nosotros dudemos de la importancia de nuestra apariencia, especialmente en momentos más destacados para nosotros, recordemos el caso Zelensky.



Las reuniones son a puerta cerrada con los gobernantes de cada país que visita, pero se necesita la aprobación general de la opinión pública para dar el visto bueno a los paquetes de ayuda, que se cuentan por miles de millones de todos los contribuyentes entre apoyo militar y financiero. Estados Unidos ha dado, en 2 rondas, más de 100.000 millones de dólares; Francia, 3.000 millones de euros, y España ayer (27/5/24) 1.000 millones de euros.

Y ahí radica la importancia de acudir vestido como si se hubiera teletransportado en segundos desde Kiev. Con su imagen nos traslada, nos comunica no verbalmente, la actualidad de la guerra a nuestra retina, a través de todas las imágenes que se difunden en los medios.

Claramente acudir así vestido forma parte de una planificación: las negociaciones de cuánto puede dar cada país se gestan a distancia. Sin embargo Zelenski hace la visita oficial ataviado con su invariable imagen el mismo día que los gobiernos hacen el anuncio a la ciudadanía de la ayuda económica que se va a dar a Ucrania. Las fotos de los mandatarios de ambos países se difunden ese día ampliamente en los medios y redes.

¿Tendría el mismo efecto en la aprobación de la ciudadanía la millonada que se da a otros país, si no se escenificara de algún modo la guerra? Probablemente: no.

¿Modificaríamos nuestra imagen si fuéramos el presidente de nuestro país y saliéramos a pedir ayuda económica a un montón de países? Apuesto a que: por supuesto.

Por eso, si eres de esas personas que piensa que la imagen personal no importa y que lo importante es tu esencia, que los demás valoren tu interior, tus habilidades profesionales y tus capacidades mentales… te animo a reconsiderar esa opinión a partir de ahora. Trabajes en lo que trabajes. Tengas la vida personal que tengas.

Cuando tengamos un evento relevante en nuestro calendario profesional o personal, vale la pena dedicar tiempo a revisar si hay algo en nuestra imagen que podamos adecuar y mejorar ese día para acercarnos más a los objetivos del evento o nuestros intereses generales.

Puede ser recortarse la barba un poco; puede ser llevar el traje más planchado; puede ser quitarnos pulseras o collares que no vienen a cuento o son ostensosos… Ir mejor peinado, deshacerse de esa sudadera con capucha, llevar menos o más tacón, menos o más maquillaje… Lo importante es concederle la relevancia que tiene y detenerse a evaluar nuestra apariencia en cada momento. No es mentir, es hacer que nuestra imagen nos ayude.

Aprovechamos este artículo para hacer el análisis a Putin, cuyo gobierno desde el inicio llamó «conflicto» a la guerra, y que no ha cambiado su apariencia durante estos años. Deja las prendas militares a su equipo de defensa. Porque él también sabe que la imagen cuenta.

Lo dicho, no hace falta que estemos envueltos en una situación tan compleja y delicada para poner el foco a nuestra apariencia. Piensa hoy, ¿qué quiero transmitir, en general o en tal o cual evento? ¿Puedo cambiar algo de mi apariencia para acercarme al objetivo?

Y si tenéis cualquier pregunta al respecto, no dudéis en contactarme.

Atractivo: el fallo en el reparto de The Crown 5 y 6

¿Hasta qué punto marca la diferencia el atractivo? ¿Es uno de los aspectos que nos definen?

El reparto de la 5ª y 6ª temporada de The Crown me ha servido estos días para observar sobre algo que nos afecta a todos a diario: la belleza y el atractivo. Nos afecta como portadores (o carecedores) y nos afecta como contempladores.

Empiezo por el tirón de orejas a los directores de casting de The Crown, una serie que destaca en casi cada aspecto y una de las producciones más caras de la historia. En general excelente en cuanto a escenografía, recreaciones, vestuario, casting, guión e interpretación en cada temporada, en las temporadas finales ha fallado en la elección del personajes del príncipe Carlos por un sencillo motivo: ha pasado por alto el factor «atractivo».

En la 3ª y 4ª temporada de la serie, se eligió para el papel del príncipe Carlos al actor Josh o’Connor (imágenes de abajo), cuya interpretación le valió 5 premios de la crítica, entre otros un Emmy y un Globo de Oro. Su certera imitación del lenguaje no verbal como la vocalización, las miradas, la inclinación de la cabeza hacia delante, la gesticulación junto con la caracterización en materia de vestuario y peinado, fueron esenciales para la recreación del personaje. Pero ese éxito se debe también a elementos muy reconocibles del aspecto físico del ahora rey Carlos, en concreto las orejas perpendiculares o el tono rosado de la piel. En conjunto, la similitud entre la persona real y el recreado hacen que el personaje resulte creíble al espectador, y su aspecto resulte coherente con los hechos sucedidos y la personalidad.

Sin embargo, fijémonos abajo en el personaje de las temporadas 5 y 6. Hay un problema. ¿Cuál es?

¿Puede un actor atractivo hacer el papel de un hombre al que le gustan las flores y vive atormentado por la opinión de su madre?

El actor Dominic West hace una interpretación también sublime del personaje. Muy observador de los gestos adaptadores de la manos (siempre tocándose algún dedo o anillo), de los gestos tan idiosincráticos con la boca, también el acento, la postura… Pero por muy buena interpretación que haga West, hay algo que no puede evitar ser incoherente y echar por tierra la comunicación no verbal del personaje: Carlos es feúcho y Dominic West, atractivo. ¿Importa? Importa tanto, que el personaje no es creíble.

Aquí podríamos abrir debate, y los detractores de lo que afirmo pueden traer a colación cantidad de refranes y dichos sobre la subjetividad de la belleza y el atractivo:

  • Beauty is in the eye of the beholder
  • Nada es verdad ni mentira, todo depende del cristal con que se mira
  • O, como una vez me dijo un taxista mayor que solían decir en su grupo de amigos, «¡No hay novia fea!»

BELLEZA, ATRACTIVO Y PROPORCIÓN

Parte de razón hay en esos dichos. A cada cual le gusta lo que le gusta, y la belleza de alguien no solo reside en un conjunto de rasgos físicos sino que la actitud, los comentarios, la voz… todo es cuenta.

Sin embargo, tenemos varias certezas. Por un lado, sabemos que en la belleza la simetría tiene un papel importante. No la simetría total, pues hay estudios que muestran que curiosamente un rostro con una simetría absoluta se prefiere menos que uno con alguna asimetría mínima. Pensad en una ciudad: el centro de Roma con su simetría de alturas de tejados y materiales, resulta mucho más bella al ojo que cualquier centro de otra ciudad en la que cientos de edificios de diferentes alturas, anchos y estilos rompen la armonía. Esto en cuanto a belleza.

Por otro lado, se sabe también que en el hombre, a las mujeres nos suele parecer más atractivo encontrar por lo menos algunos rasgos prototípicamente masculinos, que se deben al dimorfismo sexuel (diferencias entre mujeres y hombres resultantes del desarrollo hormonal): nariz mayor, ojos más pequeños, mandíbula marcada, y todo lo que nos diferencie. Y en la mujer, el hombre prefiere los rasgos más asociados a la juventud (niñez, en realidad) y feminidad, como nariz pequeña, ojos grandes, líneas redondeadas… (A pesar de eso, todos tenemos en mente mujeres y hombres que nos han gustado y que no entraban en esos esquemas, y es genial también.)

Pero lo que he observado es que ni la simetría ni los rasgos del sexo opuestos son suficientes para resultar atractivo o atractiva. Hay algo importante también: la proporción.

En el caso del reparto de The Crown, Carlos de Inglaterra tiene una desproporción clara entre los tercios del rostro. En el estudio del rostro (lo que se llama visagismo) se estudian las proporciones entre las zonas de frente, nariz y boca. En el caso de Carlos, el tercio de la nariz es desproporcionadamente largo respecto a los otros 2: la frente pequeña, la nariz larga, y la zona de la boca otra vez reducida. Y aunque en los hombres la nariz grande suma en el atractivo, me temo que eso sucede mientras se mantengan ciertas proporciones.

VULNERABILIDAD Y DOMINANCIA

Además, Carlos suele tener una expresión facial que transmite vulnerabilidad por la posición de las cejas (con el extremo hacia abajo y el centro hacia arriba, como en la expresión facial de tristeza, vergüenza, empatía…), al menos en muchas de las imágenes que de él se tienen:

En cambio, Dominic West, aunque en su actuación intenta activar los mismos músculos frontales para dar con la misma expresión (de ahí la cantidad de arrugas), sus cejas siguen fruncidas y bajas en el centro igualmente, no logrando esa misma apariencia de vulnerabilidad o afabilidad, sino que su rostro sigue siendo más agresivo y dominante:

De modo que en las temporadas 5 y 6 tenemos un príncipe Carlos atractivo («hot» como he visto que opinaban en medios anglófonos) y dominante. Y por ese motivo… el personaje no resulta coherente. ¿Un hombre tan atractivo, de aspecto recio y dominante, interesado por las flores y atormentado por las relaciones de familia y la opinión de su madre? Veredicto: no creíble.

Con la recreación del personaje de Lady Di, interpretada por Elizabeth Debicki en las temporadas 5 y 6, no hay ese problema: existe equilibrio entre el grado de atractivo de la persona real y la del personaje. El único pero sería la notable mayor delgadez de Debicki (fijaos en brazos y piernas de las imágenes), que añade fragilidad al personaje, quizá algo buscado también.

Si en el caso de la recreación del príncipe Carlos es un fallo el escoger a alguien asimétricamente atractivo, hasta el punto de que cuesta entrar y creerse el personaje y sus actos, ¿hasta qué punto es determinante el atractivo en una persona? La importancia del atractivo, más allá de la belleza, es enorme en nuestro día a día. Esperemos que los defensores de las teorías igualitarias no lo descubran e impongan formas de igualarnos a todos por abajo, como en otros aspectos.

RECREACIONES COHERENTES EN SERIES Y CINE

Para concluir, os pongo otras recreaciones de personajes más acertadas. No solo es importante que se parezcan físicamente sino que el grado de atractivo sea el mismo.

SERIE THE DROPOUT. Amanda Seyfried bordó el pape de Elizabeth Holmes en el biopic The Dropout. El grado de atractivo es mayor en Amanda, pero las conductas extrañas como abrir los ojos desmesuradamente entre otros, hacían coherente el personaje.

ELVIS, EL COMIENZO (2005). Los rostros de Jonathan Rhys-Meyers y Elvis son de partida similares en rasgos y atractivo, aunque Rhys-Meyers resultó algo femenino tras la caracterización debido al mayor contraste del colorido del rostro pues es considerablemente más pálido de piel que el cantante.

ELVIS (2021). Sin parecerse en origen a Elvis Presley, la caracterización de Austin Butler dio buen resultado. Además, Butler se esmeró especialmente en el uso de la voz, algo muy característico de cada ser humano. No solo los rasgos han resultado similares, como la mandíbula más bien afinada, sino la proporción.

Para finalizar, solo deciros que el atractivo se puede trabajar. No se trata de haber nacido con unos rasgos determinados, sino mucho de actitud, de la conducta que tenemos ante el día a día… y la que tuvimos en el pasado.

Saludos,

Ana

Las falsas apariencias, tema transversal en Sound of Freedom

La película pone en evidencia cómo la gestión de la apariencia es clave para conseguir los objetivos, ya sean nobles o perversos.

Sound of Freedom, producida en 2018 y estrenada en 2023 tras un curioso periplo hasta que pudo ver la luz, tiene como doble objetivo explicar:

  • por qué el negocio de explotar niños es mucho más rentable que otros negocios, como por ejemplo las drogas: mientras que la cocaína se usa 1 vez, a un niño lo puedes vender hasta 10 veces al día.
  • denunciar que en el propio Occidente hay un gran mercado de consumidores de sexo con niños, es decir, de pedófilos con medios.

La película hace un llamamiento a la realidad de la esclavitud infantil basándose en la historia real del ex agente de seguridad nacional Tim Ballard, quien logró rescatar de la trata a decenas de niños así como promover la cooperación entre EE.UU. y otros países de América contra el comercio y explotación de niños. Una película sin más pretensión que visualizar la triste temática, representada y producida por outsiders de Hollywood (léase outsiders como una calificación positiva) como Jim Caviezel, Mira Sorvino, Eduardo Verástegui o Mel Gibson.

Tras verla 3 veces en el cine acompañada por diferentes personas, pude empaparme bien de la película y me sorprendí a mí misma analizando una cuestión específica y transversal. Se trata del constante foco puesto en la apariencia, no solo en la imagen personal o entorno, sino en la modificación de nuestro lenguaje corporal habitual para ser percibidos como lo que no somos y poder acercarnos a determinadas personas sin que salten las alarmas. Lo que me hace preguntarme si la apariencia abarca mucho más de lo que habitualmente tratamos.

Si no has visto aún la película, mejor deja de leer para que no te hagamos espóiler, porque si vas a verla la disfrutarás tanto como yo.

Cuando la apariencia se usa para engañar a los demás, ya seas el bueno o el malo

La película subraya en diversas ocasiones de forma explícita el papel que el lenguaje no verbal puede tener en las interacciones. También, vemos a personajes aconsejando a otros personajes sobre cómo moverse, mirar o vestirse. Metalenguaje no verbal. Estos son la mayor parte de los casos:

• El protagonista, que en origen se dedica a detener pedófilos, se acerca a uno de ellos para obtener información, haciéndose pasar por un pedófilo más. Cambia su conducta no verbal dominante habitual por un comportamiento cercano gracias a mantener distancias cortas, el tono bajo de voz, largas miradas de complicidad con la cabeza inclinada y el tacto.

• Una ex modelo traficante que se vale de su apariencia de éxito y glamour para encandilar y engañar a niños y padres. Ataviada con prendas y un estilo elegante propio de Madison Avenue, transmite lujo y fiabilidad a esas familias que sueñan con una oportunidad sana de sacar a sus hijos de la pobreza.

• Niños a los que se les enseña a posar mirando a cámara con un punto entre cercano y desafiante. Niñas a las que se les pinta los labios y se les muestra cómo usar el pelo como reclamo y modificar la postura, dejando de lado su candor infantil.

• Al agente Tim Ballard, que aterriza en Cartagena (Colombia) con la intención de encontrar a una niña concreta entre traficantes, lo primero que le recomienda otro rescatador de niños es que abandone de inmediato su aspecto de «anuncio de Banana Republic» y se ponga lo que lleva cualquier turista que busca relajadamente «acción» con niños en esas tierras: unas chanclas, bermudas y camisas estampadas abiertas a medio pectoral.

Pero una camisa de flores y unas chanclas, por sí solas, no van a bastar para impresionar a mafiosos que lo que quieren es oler a pasta. ¿Alguien había dudado de que los espacios físicos donde desarrollamos nuestra vida (el coche, la vivienda, el club, el despacho)… hablan de nosotros, o si son falsos, cuentan buenas mentiras de nosotros? Tim Ballard lo sabía y convenció a sus aliados de que pagasen altas sumas para alquilar islas y mansiones, e impresionar así a los malos. Y si pensáis que se trata de malos muy tontos… en absoluto. Especialmente con personas a las que no conocemos, ¿quiénes no nos hemos fijado y fiado de las apariencias (ciertas o atrezzo) para formarnos una opinión?

• Pablo, el personaje que interpreta Eduardo Verástegui y que financia los planes de Tim Ballard, dedica un buen rato a ensayar cómo saludar a la guapa traficante para crear una buena primera impresión. Por un lado parecer un millonario pedófilo creíble, y por otro emplear con ella seducción (mirada intensa, hablarle bajo al oído) y persuadirle así de que traiga niños a su isla. La seducción es un camino corto para convencer.

• Los traficantes exhortan a los niños a que cambien sus expresiones temerosas y anden ligeros y sonrían para no defraudar lo que esperan sus clientes.

Parecer lo que no somos y aparentar el estado de ánimo que no tenemos es algo que hacemos con frecuencia. En este largometraje es interesante cómo esos cambios pasan a formar parte de la trama y el guión.

Como profesionales, nuestro esfuerzo por cuidar las apariencias no debería ir en dirección de simular lo que no somos, es decir a mentir, sino lo contrario: asegurarnos de que estamos mostrando a nuestro entorno nuestro conocimiento, know how, profesionalidad, etc.

Con frecuencia, nuestra apariencia se queda corta y le va bien un refuerzo, ya sea en cuánta pasión pongo al presentar mis servicios, si me visto acorde a la profesión, si las redes cuentan lo mismo de mí que cuando hablo en persona. De vez en cuando va bien revisar si sigue habiendo esa necesaria coherencia entre lo que soy y lo que aparento.

Y para finalizar, del reparto destaco el papel que interpreta Cristal Aparicio (a su vez una niña rescatada de las redes de explotación infantil), quien borda la expresión corporal y facial y convierte sus escenas en momentos de gran credibilidad emocional y su consiguiente impacto en el espectador.

No hace falta que os diga que os recomiendo enormemente la película (si tras este post os queda aún misterio para verla) por valiente, por ir a contracorriente y porque os hará pensar.

Abrazos,

Ana

Falsas y útiles apariencias

Si, como decía Borges, el lenguaje crea realidades, la apariencia también hace lo propio. Por eso es tan importante tener presente la imagen y no dejarla al azar. Sin duda en los momento más destacados, pero en general, siempre.

Eso hizo Carles Puigdemont hace unos días en Bruselas, para una rueda de prensa que organizó en el hall de un hotel. Para los que desconocen la situación, pongo contexto breve.

CONTEXTO

El 23 de julio de 2023 hubo elecciones en España. Aunque hubo un partido con más votos, al no obtener ningún partido mayoría absoluta, los grupos más votados están viendo cómo obtener el apoyo de los partidos más pequeños para poder formar gobierno. De momento, el partido socialista (PSOE) tiene casi formado gobierno pero le faltaría el apoyo de los diputados de un partido independentista catalán (Junts), cuya cabeza visible es Carles Puigdemont, un expresidente de la Generalitat catalana, exiliado en Bélgica tras huir de la justicia española a raíz de la declaración de independencia del Cataluña en octubre de 2017.

Carles Puigdemont organizó una rueda de prensa en un hotel de Bruselas para expresar las condiciones que tendría que cumplir el PSOE para tener el apoyo de su partido.

LA IMPORTANCIA DE LAS APARIENCIAS

A la rueda de prensa acudieron miembros del partido de Puigdemont y medios españoles e internacionales. ¿Qué elementos destacaban de la puesta en escena?

• Detrás del atril desde donde hablaba, se había colocado una pantalla con la bandera europea (aunque de estrellas blancas). Elegir un fondo con el color y estrellas de la bandera de la Unión Europea buscaba dar legitimidad y respaldo de la UE a su persona; como si hablase desde alguna institución oficial europea.

• A su derecha, estaban las banderas catalana y europea, equiparando la bandera catalana a la de una nación de la Unión Europea, una de las aspiraciones y visualizaciones del independentismo catalán.

• Lo más llamativo: en la pantalla se podía leer arriba a la derecha «President Carles Puigdemont». Puigdemont no es presidente desde el año 2017, pero dada su condición de exiliado ha quedado en el colectivo de muchos catalanes de su partido que sigue siendo moralmente presidente.

Cada medio ha encuadrado la imagen como le ha convenido: unos recortando todos los detalles que aluden a la UE, otros poniendo el logo sobre «President», otros abarcando la totalidad del atrezzo… Y los artículos de prensa que recogían la conferencia destacaban o desacreditaban esos elementos.

El diario ABC, alejado de la ideología del PSOE y del independentismo, publicaba en su versión online el vídeo dejando ver «President» pero tachado por su logo.
El diario El País, cercano al PSOE, mostraba este encuadre, que dejaba de lado elementos del atrezzo.

¿Qué es lo importante para nosotros?

Aunque uno pueda pensar que esos tres elementos son solo un decorado, puesto que ninguno es real (ni habla desde una institución europea, ni la bandera catalana puede ponerse sola con la de la EU, ni Puigdemont es presidente), en conjunto causan el efecto buscado. Se van a generar cientos de imágenes y vídeos de esa rueda de prensa. Lo que digan los artículos de periodistas contrarios, pocas personas lo van a leer más allá del titular (si es que se llega a leer en absoluto) en comparación con lo que queda en la retina y la memoria de las personas, tanto en Cataluña como en territorio Europeo, donde se va generando una opinión acerca del sentimiento independentista catalán.

Para tomar nota

Ante momentos importantes, especialmente si va a haber vídeos y fotografías, hay que estudiar a fondo la imagen que se proyectará. Ya no de uno mismo, sino del entorno, ya que el entorno es igualmente apariencia, comunicación no verbal, y da apoyo al mensaje verbal.

En este caso, vendría a ser como el dicho «más vale que hablan mal de mí, pero que hablen», pero con la apariencia: más vale que se note que sea falsa, pero consigo en parte del público el efecto buscado.

¿Qué opináis al respecto?

Apariencia en tiempos de guerra

Llama la atención la indumentaria elegida por el presidente de Ucrania, Zelensky, en sus apariciones ante las cámaras. ¿Qué mensaje transmite? ¿Y Putin?

¿Qué podemos analizar en ambos casos? Lo primero, recordar la enorme potencia que tiene nuestra apariencia como elemento de comunicación no verbal en cualquier contexto y situación. Y en un conflicto bélico de estas características, que tiene en vilo a una parte del globo, todas las imágenes que se proporcionen van a tener un papel esencial en configurar la opinión pública.

Zelensky ofrece una imagen invariable con prendas sencillas verde militar: camisetas lisas o de estampado camuflaje, forros polares, parkas… Ucrania ha sido atacada por un país teóricamente superior en fuerzas y Zelensky transmite un mensaje doble: por un lado, comunica a su pueblo que es el primero que está activo en la trinchera luchando por el país, y así contradecir los rumores de que había dejado Kiev.

Por otro lado, ofrece una apariencia de precariedad material a la comunidad internacional, a quien ha solicitado ayuda. Precariedad porque no aparece con potente armamento o rodeado de militares con galones. Ni rastro de imágenes de su ejército o los grupos independientes armados que han surgido. Al contrario: en los comunicados en vídeo oficiales aparece con un fondo liso con el emblema y bandera ucranianos, así como a pie de calle, en vídeos grabados con su propio móvil, en los que se rodea de algunos cargos de su gobierno, asimismo vestidos con esas mismas prendas verdes sin más. Al mismo tiempo, está descartando aparentar poderío frente a su enemigo; algo que considero importante pues no solo levantaría la moral a la población sino que minaría la de los rusos.

Putin, en cambio, transmite una imagen que es lo opuesto: siempre con traje perfectamente puesto y dentro de los oropeles y grandiosidad de las marmoleadas salas del Kremlin, en vídeos que alternan primeros planos suyos con primeros planos de generales uniformados o jefes de servicios secretos, a los que da órdenes. Comunica que desde el Kremlin lo tienen todo coordinado y no les va a hacer falta bajar a la arena a librar la batalla.

Recreaciones escénicas complementarias de David y Goliath.

Curiosamente, en la reunión que está teniendo lugar en la frontera ucraniana-bielorrusa, ambas delegaciones negociadoras reproducen la misma apariencia: los ucranianos con apariencia de guerrilla, y los rusos, de burócratas.

Delegaciones rusa y ucraniana para un posible acuerdo en la frontera Ucrania – Bielorrusia, donde vemos que se reproduce en ambos lados de la mesa la indumentaria de sus presidentes.

Qué poderoso es lo que llegamos a comunicar con nuestra imagen sin mediar el lenguaje verbal, especialmente en esta era de lo digital y la ausencia de reflexión profunda de los hechos.

Resolver conflictos con nuestra apariencia. Comunicación no verbal emocional

Madre-tatuaje-implante

¿Cómo tender puentes con nuestra imagen personal? Comentábamos en el artículo anterior que toda imagen personal se empieza a trabajar desde el yo: cómo quiero que me perciban los demás a mí, qué quiero comunicar al mundo a través de mi apariencia, o qué imagen necesito yo para sentirme bien y mejorar mi rendimiento.

Sin embargo, tras unos años ya en este ámbito profesional he visto claro que, además, podemos emplear nuestra apariencia para ir más allá y comunicar con los demás no solo sobre qué y quiénes somos (o hacer ver que somos), sino para tender puentes de entendimiento con el otro.

Veíamos en el artículo anterior que Kate Middleton emplea su imagen personal como herramienta diplomática (si te lo perdiste pincha aquí), especialmente en visitas oficiales a países con los que Reino Unido tiene un vínculo especial presente o histórico.

Inspirándonos en que ES POSIBLE tender puentes con nuestra apariencia, os propongo: emplea tu apariencia para tender puentes en aquellas situaciones de difícil resolución mediante el lenguaje verbal. ¿Te ha pasado querer resolver un conflicto hablando y acabar igual o peor del punto de partida? Básicamente, porque a menudo nos cuesta, a todos, poder etiquetar bien las emociones o estados de ánimo que nos abordan, a nosotros o a los demás.

¿Cuándo y cómo emplear cambios en la apariencia para tender puentes? Con estos 3 criterios puedes identificar situaciones de pequeña escala pero gran trascendencia.

3 CRITERIOS para tender puentes con nuestra apariencia:

• que sea con un destinatario específico

• en una situación de base emocional

• un cambio en la apariencia puntual

Os pongo un ejemplo bastante extraordinario como punto de partida:

Padre tatuaje implante
Abuelo tatuaje implante coclear

Estos adultos son padre y abuelo de niños sordos a los que se les operó para ponerles el implante coclear: una operación en la que se implantan electrodos en el nervio auditivo y que luego para poder oír requiere llevar un procesador en la cabeza que se adhiere con un imán, y un audífono en la oreja. Automáticamente, estos niños pasan a tener una diferencia visual (como podría ser llevar un parche, una prótesis, una parálisis facial, etc.).

Este padre y este abuelo (y varios casos más que se conocen) decidieron entonces tatuarse la forma del procesador y audífono en sus cráneos. Con este tatuaje, un cambio visible en su apariencia, están tendiendo a sus hijos un puente de corte emocional. Traducido a palabras, le están diciendo a diario «te comprendo», «no estás solo», «sé ahora cómo te sientes», «me importas», «te quiero»… Puro lenguaje emocional a través de la apariencia.

Está claro que a grandes situaciones, respuestas proporcionales. No todos vamos a tener que tatuarnos cosas para tender puentes, ¡ni mucho menos! Pero sí este ejemplo nos sirve para ver el impacto de esos cambios en la apariencia, y cómo podemos conectar en el plano emocional, sin dejar lugar a una posible dudas en la intención de conectar.

¿Qué ejemplos cotidianos podemos lidiar con cambios en la apariencia? Vosotros sois los que tenéis identificadas ya situaciones delicadas, relaciones con posturas alejadas o de aproximación más difícil. No se trata de hacer grandes cambios, sino adoptar pequeños elementos. Ganar guerras por pequeñas batallas. O, como se propone en el mundo del coaching, un objetivo no se logra a lo grande, sino por muy pequeñas acciones del día a día.

(DE)MOSTRAR INTERÉS POR TU PAREJA

Quien viva en pareja desde hace años, probablemente habrá notado en el que cuando está en casa, va un poco más dejado, o relajado… Eso respecto al otro miembro de la pareja, pero… ¿y nosotros? ¿Vamos como íbamos al principio de conocernos? ¿Por qué nos reservamos lo mejor de nosotros para otros, para cuando tenemos una cena o una reunión importante, y por casa vamos… cómodos? ¿Qué deducciones hace el otro miembro de la pareja a través de nuestra apariencia? Probablemente, estemos diciéndole al otro: me importas bastante menos que antes. Porque el muy manido: «contigo puedo ser yo mismo» no cuela.

¿Cómo tender puentes en ese contexto? Fácil, fácil. Quizá sea el momento de jubilar para siempre esas pantuflas tan cómodas, tener más a mano un peine / espejo, descartar toda esa ropa que tenemos «para estar por casa» (camisetas, chándals, renovar pijamas…). No hay que ir hecho un/a figura, pero no hay duda de que nuestra imagen habla, y tender puentes en el contexto pareja con pequeños cambios puede evitarnos tener que dar muchas explicaciones del estilo «aún me importas». ¿Qué mejor contexto para aplicar el una imagen vale más que mil palabras?

LIMAR ASPEREZAS CON LA FAMILIA POLÍTICA

Entramos en un marco conceptual y experiencial en el que todos tenemos mucho que contar. La familia política… vienen de otra cultura familiar, otras vivencias y tradiciones… y hay que convivir con ello. Pero también da lugar al aprecio, claro que sí, de cada uno de los miembros. Porque en general no hay nadie taaan malo como para que sea imposible llevarse suficientemente bien, o intentar entenderse.

Ahí tender puentes con la imagen es posible. ¿Por qué no limar asperezas con el suegro poniéndonos en la siguiente celebración esa corbata que nos regaló? «Es que yo paso de corbatas», «es que es realmente fea», «es que no me gusta porque me la regaló él». Así levantamos barreras. ¿Cómo tender puentes? Llevando esa corbata un día en el que vayamos a estar con él. Esto aplica a pendientes, bolsos, fulares, ropa regalada a los hijos, incluso a un cuadro que nos regalaron.

LAS IDENTIDADES QUE DISTANCIAN

Todos tenemos nuestras identidades, múltiples por cierto (os recomiendo al filósofo y escritor libanés Amin Maalouf para ahondar en ello). Según el momento histórico, social o personal que se viva es probable que usemos nuestra apariencia para reafirmar esos rasgos identitarios que consideramos que necesitan un rescate, una reafirmación al mundo. Desde cuestiones políticas, a nacionalidades, cuestiones de orientación, religiosas, étnicas…

Hay que tener en cuenta que, a la vez que nos reafirmamos, a veces podemos estar levantando muros entre los otros: ya sabemos que solemos acercarnos y conectar más con aquellas personas cuya apariencia es similar a la nuestra.

Entonces, os planteo la posibilidad de puntualmente eliminar de nuestra apariencia esos elementos identitarios (banderas, lazos, lo que sea), si consideramos que así podemos tender un puente de entendimiento en un momento concreto.

En fin, queridos amigos, esto es lo que fruto de mi análisis y experiencia os quería proponer. Tender puentes a través de nuestra apariencia. Con un destinatario concreto. Con un mensaje específico, con lenguaje emocional. Esto es también comunicación no verbal. 

¿Cómo lo veis? Si alguno de vosotros se lanza con algún pequeño cambio puntual, estaré encantada de saberlo. Os puedo decir, por mi parte, que yo lo hago con asiduidad y… los resultados son magníficos.

¡Saludos muy cordiales!

Ana

Kate Middleton o la alta diplomacia a través de la imagen personal

¿Por qué analizar la apariencia de Kate Middleton? Porque la podemos considerar un referente absoluto en la gestión de su imagen personal. Porque está trabajada, es constante y es coherente. Quizá resulte un personaje lejano; quizá penséis que es solo interesante para la prensa rosa; o tal vez consideréis que su imagen es cursi o anodina, como me suelen comentar algunos. Sin embargo, nada más lejos de lo anodino, pues no da puntada sin hilo en cuanto a apariencia se refiere, conocedora sin lugar a dudas de que se trata de un potente canal de comunicación no verbal.

De hecho, ¿qué nos dice la ciencia sobre la apariencia como canal de comportamiento no verbal? Hay muchos estudios que se centran en qué sucede si alguien se viste así, asá, si emplea un color, otro… Como denominador común, podemos extraer de todos ellos que no sólo comunicamos «cosas», sino que además nuestro comportamiento se ve influido por la apariencia de los demás. Conducta tanto visible (cómo nos acercamos/apartamos de alguien, o si le tocamos más o menos, por ejemplo), como fisiológica (alteración de la presión, ritmo cardíaco, etc.).

Es decir, según la información que obtenemos exclusivamente por elementos no verbales como es el conjunto de apariencia, hacemos inferencias sobre el otro; y esas inferencias van a condicionar nuestra conducta hacia la persona.

¿Qué hace de Kate Middleton alguien excepcional desde el punto de vista del uso de la apariencia?

La mayoría de las veces cuando elegimos todos esos elementos que conforman la apariencia (desde prendas de vestir hasta peinados, gafas, relojes, oficina, maquillaje, joyas, despachos, automóvil, etc.), buscamos o que nos quede bien, estar guapos, en resumen; o que el otro nos atribuya fácilmente determinadas cualidades solo con vernos: lo que somos, a qué estatus hemos llegado, a qué grupo social/intelectual pertenecemos, qué edad (no) tenemos… En definitiva, por lo general nuestra imagen está muy centrada en el YO.

Lo mismo sucede con los personajes públicos: políticos, actores, «famosos» y cualquier otro personaje de la esfera pública.

Estar centrados en el YO es requisito necesario para una buena gestión de la imagen personal, sin duda. De hecho es el punto de partida. Pero lo que hace a Kate Middleton sobresalir como personaje público es precisamente que es capaz de dejar constantemente ese YO en segundo plano.

Middleton llega mucho más lejos, escribe entre líneas cuando se viste, se peina, o se pone determinadas joyas o deja de llevarlas. Lo que hace es emplear su imagen para TENDER PUENTES. Puentes de entendimiento con el otro. Y ha hecho de esa habilidad para tender puentes su marca personal, al menos como yo lo veo.

Ponemos 2 ejemplos muy claros, de 2 viajes oficiales. Y es que es en los viajes oficiales donde despliega el empleo de su apariencia como herramienta diplomática total para tender puentes.

VIAJE OFICIAL A BHUTÁN (abril 2016)

Análisis:

  • baja del avión vestida de amarillo, el color nacional
  • visitas con vestimenta de estilo local (el vestido lila estaba hecha por artesanos locales)

VIAJE OFICIAL A CANADÁ (octubre 2016)

Análisis:

• izquierda: baja del avión con tocado con varias hojas de arce, emblema nacional de Canadá; broche de la Reina Isabel también en forma de hoja de arce

• centro: de noche, vestido rojo, misma tonalidad exacta que la bandera canadiense + broche hoja de arce

• derecha: combina en su indumentaria los colores de la bandera canadiense: rojo, blanco, rojo. Además, hojas de arce en el tocado + broche hoja de arce

Un claro ejemplo de que lo que abunda no daña.

VIAJE OFICIAL A PAKISTÁN (octubre 2019)

¿Qué hace en realidad Kate Middleton, al escoger tal apariencia cada vez?

  • No da lugar a dudas sobre el interés de Inglaterra en esa visita; por el país, por sus gentes, tradiciones, historia, idiosincrasia…
  • Refuerza abiertamente los lazos que en su día hubo entre países como Bhután y Pakistán, miembros en su día del Raj Británico
  • En el caso de Canadá, miembro de la Commonwealth, acerca la figura de la jefatura de estado (la Reina Isabel) a través de un constante y abierto uso de emblemas nacionales
  • Agasaja abiertamente al anfitrión, viene a decirle: «qué importante es vuestro pueblo para nosotros, cómo me gusta estar aquí». ¿Quién no está dispuesto a firmar buenos acuerdos con tal embajadora?

En términos generales, le otorga a su imagen personal profesional un destacado valor institucional, con el objetivo de tender puentes, que no den lugar al equívoco o al malentendido. Complementa a través de su apariencia su labor representativa del Estado y sus misiones diplomáticas. Lleva a cabo alta diplomacia, sin necesidad siquiera de emplear el lenguaje verbal, una herramienta tan sofisticada como, a veces, comprometida. Y es que, como dice el proverbio árabe: «El hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios». Con un buen empleo de la apariencia queriendo tender puentes, hablamos lenguaje no verbal, de fácil entendimiento para todo receptor.

¿Por qué digo que deja de lado su «yo»? Porque prescinde de entrar en los cánones sociales que empujan a la mujer a marcar curvas, exponer más piel, seguir las tendencias en vestimenta y peinados… Todo esto queda en un segundo plano, y opta por una imagen 100% institucional y de representación del Estado. Por supuesto tiene buena percha y también deja traslucir su estilo, pero lo que guía su imagen es los mensajes que quiere comunicar al llevar a cabo sus tareas diplomáticas. Es menos Kate, y mucha Inglaterra.

Y aunque a veces sí se comentan los guiños que hace a Lady Di, eso son puentes que lanza al pueblo inglés. Los que me interesan a mí son los que lanza cuando va en misión diplomática, ¡que más que puentes son acueductos!

¿Y nosotros? ¡Por supuesto, podemos también tender puentes con nuestra imagen! Lo veremos en el próximo post, con un ejemplo fuera del mundo «personajes públicos» que seguro os gustará. Lo importante: nunca es tarde para empezar a tomar las riendas de nuestra apariencia, sabiendo que como elemento no verbal, comunica de forma inmediata e influye en la conducta del otro.

Saludos cordiales como siempre,

Ana

Tatuajes, sesgos y comunicación no verbal

¿Un policía con tatuajes visibles? ¿Por qué no? ¿Por qué sí? ¿Acaso ayudará al ciudadano peor o mejor? Los tatuajes no suelen dejar indiferente a nadie y la Guardia Civil fue hace poco la última en poner la cuestión en debate, debido a la orden general sobre apariencia y trato con el ciudadano que preparaba la Dirección General. El tema fue ampliamente tratado en los medios, también por estar Grande-Marlaska en la ecuación al ser ministro de Interior aunque él solo heredaba el asunto, pues se había gestado meses antes del cambio de gobierno.

La orden trataba, entre otros, algunas cuestiones sobre el aspecto físico que debían mantener los guardias estando de servicio, como la longitud de las uñas en hombres y mujeres, el tipo de corte/recogido de pelo, el máximo de anillos/pulseras o la cuestión que suscitó más polémica, los tatuajes, que no podían ser visibles llevando el uniforme, y de ser visibles debían ser tapados con venda o maquillaje, o bien eliminados. También se recogía que habría una base de datos con los tatuajes de los guardias: descripción, ubicación en el cuerpo y fotografía. En algunos aspectos, era más restrictiva que la normativa actual. Tras la oposición de la mayoría de las asociaciones de guardias civiles, finalmente esta orden no prosperó.

Es habitual que existan reglamentos internos sobre el aspecto físico no solo en los cuerpos de seguridad sino también en muchas empresas en las que los empleados trabajan de cara al público. Como hemos comentado otras veces, la apariencia desempeña un papel destacado en la comunicación no verbal y no solo no debe desestimarse sino que en nuestra faceta profesional recomiendo aprovecharla y sacar el máximo jugo posible, en todo medio y circunstancia. Por tu apariencia actúas, y los demás actúan contigo.

Por lo general cuando se regula el aspecto de los empleados lo que se busca es comunicar, alinear, los valores de esa empresa a través de la imagen de estos. En este caso concreto, la orden quería fomentar la imagen de neutralidad de los agentes mediante una serie de normas sobre el aspecto físico y sobre su trato con la ciudadanía. Sin embargo, de todos los puntos sobre la imagen personal de los guardias, el que pareció encontrar el rechazo de las asociaciones y el interés de los medios fueron las cuestiones relacionadas con los tatuajes.

tatuaje guardia civil

Al igual que sucede en otros cuerpos militares aquí y en otras naciones, la Guardia Civil ya tiene una normativa sobre la cuestión: «Carecer de tatuajes que contengan expresiones o imágenes contrarias a los valores constitucionales, autoridades o virtudes militares, que supongan desdoro [dañar el prestigio o reputación] para el uniforme, que puedan atentar contra la disciplina o la imagen de la Guardia Civil en cualquiera de sus formas, que reflejen motivos obscenos o inciten a discriminaciones de tipo sexual, racial, étnico o religioso. Asimismo, tampoco se permiten los tatuajes que pudieran ser visibles vistiendo las diferentes modalidades de los uniformes de uso general del Cuerpo de la Guardia Civil.»

¿Qué es lo que sucede en la sociedad con los tatuajes? Puede resultar paradójico que en la actualidad gocen de tan alta popularidad y sin embargo sigan siendo objeto de debate, por afinidad o rechazo. ¿Pero por qué rechazo aún?

En este post veremos unas pinceladas sobre la historia del tatuaje y su relación con la cultura occidental, para intentar entender de dónde puede proceder un prejuicio negativo que parece prevalecer a pesar de las décadas de normalización del tatuaje en nuestra sociedad. En próximos posts espero tratar el tatuaje desde su relación con la identidad.

Orígenes del tatuaje en Occidente

En diversas partes del mundo, lejanas unas de otras, hay muestras de que marcar la piel con tatuajes fue o es una práctica muy arraigada en la humanidad. En culturas antiguas como el Antiguo Egipto, los Mayas y Aztecas, nativos norteamericanos, los Celtas o la Polinesia se tatuaban tanto como medio de aportar cohesión e identificación en el grupo, como para ahuyentar el mal o atraer el bien, o como simple manera de decorar el cuerpo.

En Europa se han encontrado utensilios del paleolítico como agujas de hueso y recipientes de barro para pigmento, junto a figuras en las que se observa el cuerpo decorado. «En la civilización occidental ha primado -aunque con excepciones- la prohibición de alterar el cuerpo. Esta prohibición proviene de preceptos del Antiguo Testamento que fueron asumidos por las religiones monoteístas. Así, una práctica muy extendida va quedando progresivamente prohibida en gran parte del mundo antiguo.»1

En la Grecia tardía y la Roma precristiana se tatuaba a esclavos y a aquellos que infringían la ley, de modo que quedaran separados de la sociedad y fuesen fácilmente identificables. Por otro lado, algunos soldados romanos al entrar en contacto en los intentos de conquista con los pueblos británicos copiaron su costumbre de ir tatuados con motivos fieros. En el siglo III el emperador Constantino, que se convierte al cristianismo, prohíbe los tatuajes. Donde el cristianismo avanza en el mundo occidental y donde avanza el islam en el oriental se reduce la práctica del tatuaje. Con algunas excepciones como los cruzados, quienes se hacían tatuajes de motivos religiosos (cruces, por ejemplo) para poder ser identificados como cristianos en caso de morir en la batalla.

Los tatuajes vuelven a llegar a Europa

Es en Polinesia donde se suele situar el punto de partida del regreso de los tatuajes a Europa: cuando los expedicionarios ingleses llegaron a esta parte del Pacífico Sur, quedaron fascinados por los cuerpos tatuados de los isleños autóctonos. En las más de 1000 islas que forman el archipiélago triangular (comprendidas desde Hawaii al norte, hasta Nueva Zelanda al suroeste y la Isla de Pascua al sureste), se comparten algunos rasgos lingüísticos y culturales, incluidos los tatuajes: los llevaban tanto hombres como mujeres, se iban añadiendo progresivamente con la edad, los motivos eran de gran belleza en cuestiones de proporción y armonía, e indicaban cuestiones de rango, estatus, madurez sexual, personalidad, genealogía… Es todo un documento de identidad en la piel, lenguaje no verbal en toda regla, pues permiten identificarse de un solo vistazo solo con la apariencia.

Polinesia
tatuaje tradicional polinesia
Tatuaje polinesio

Los exploradores ingleses volvieron a Inglaterra no solo con polinesios tatuados y un tatuador (Ma’i, que causó sensación), sino también habiendo adoptado ellos mismos el gusto por el tatuaje, en su caso como modo de marcar sus hazañas en el mar. La palabra inglesa tattoo, usada por primera vez en los diarios de viaje del capitán Cook (1769), al igual que la francesa tatouage (de la que deriva la española tatuaje) viene de tátau, palabra polinesia para designar tatuaje.

En las expediciones no solo participaban exploradores de renombre y marinos de graduación sino también delincuentes que se enrolaban huyendo de la justicia, que sucumbieron asimismo al tatuaje. Y es que más allá de los navegantes, en Occidente el tatuaje ha estado además vinculado con el mundo criminal: prisiones, crimen organizado, campos de trabajo… En este ámbito el tatuaje se emplea como medio para segregar del mundo institucional a sus miembros, sellar su pertenencia al grupo y determinar el rango dentro del grupo. Existe una simbología específica y rígida que prácticamente no deja lugar a la elección de los dibujos, de la ubicación, entre otros. En esta línea, otros grupos de inspiración supuestamente antisocial como moteros, punks o algunas bandas de rock optaron por los tatuajes como señal de grupo y para alejarse de lo convencional.

En la actualidad, personas de todos los estatus sociales y profesiones llevan, visibles o no, tatuajes. Se considera que en Occidente el tatuaje es una moda globalizada, un producto más de la sociedad de consumo (al margen de las distintas motivaciones para tatuarse, o la búsqueda de arte o no). 1 de cada 3 españoles lleva un tatuaje. Y sin embargo, a pesar de que es una práctica masificada y ha perdido su carácter contracultura, parece que sigue habiendo prejuicio sobre ellos; quizá aún se relacionen con el mundo del crimen, grupos antisociales o con algún tipo de opción de vida con la que no tengamos afinidad. Quizá sea que la moda ha ido demasiado rápida como para dar tiempo a que los sesgos se desdibujen. Al fin y al cabo los tatuajes tuvieron un primer auge en los años 60 con el movimiento hippie y a desde los años 90 a través del cine y la música, y ahora las redes sociales.

¿Cómo andas de prejuicios sobre el tatuaje? Podemos dedicar 2 minutos a reflexionar qué nos pasa cuando…:

a) si no llevas tatuajes: ¿Cómo reaccionas si en juicio te encuentras con un juez tatuado? ¿Crees que afectan en alguna medida a tus inferencias sobre sus capacidades o predisposiciones? ¿Verías con buenos ojos que tus hijos llegada la edad adulta se tatuaran? ¿Crees que una persona rinde diferente por llevar tatuajes?

b) si sí llevas tatuajes: ¿qué suelen decirte los que lo ven?; ¿cómo reaccionan y opinan? ¿te desenvuelves en un mundo en el más gente los lleva o eres el único/a? ¿Crees que llevar tatuajes visibles pueden influir negativamente en procesos de selección en cargos de responsabilidad? ¿Verías con buenos ojos que tus hijos llegada la edad adulta se tatuaran? ¿Llevar tatuajes cambia tu conducta en algo?

Aquí lo dejamos hoy, para tomar el pulso de qué nos evocan los tatuajes. En un post próximo, nos adentraremos en identidad y tatuajes. Todo para poder entender más sobre esta práctica que, al afectar al cuerpo, interfiere en la apariencia y por tanto, en las primeras impresiones, la comunicación no verbal, y como consecuencia nuestros razonamientos y nuestra conducta.

Referencias:

(1) Walzer, F. (2015) «Tatuaje y significado: en torno al tatuaje contemporáneo». Revista de Humanidades, 24 , pp. 193-216.

Shoham E. (2015) Prison Tattoos. A Study of Russian inmates in Israel. SpringerBriefs in Criminology. Springer.

Kjeldgaard, D. y Bengtsson, A. (2005). «Consuming the Fashion Tattoo», in Advances in Consumer Research, vol. 32, pp. 172-177.

Corominas, J. (1980) Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Gredos.

mooreatattoo.com (para las imágenes de tatuajes tahitianos)

La influencia del entorno en la comunicación no verbal de hombres y mujeres

Más abajo os explico qué me ha llevado a sentarme y escribir este artículo exactamente.

Este Día Internacional de la Mujer 2018 se ha celebrado con mucho más énfasis que otras veces en España, poniendo el foco en actitudes y prejuicios que van contra la mujer, buscando la igualdad entre ambos sexos en el ámbito de la seguridad personal, la equidad salarial y un etcétera largo.

¿Creéis que hay diferencias, o mejor dicho, desigualdades, entre el comportamiento no verbal de mujeres y hombres? La gesticulación, en las posturas, el empleo de la voz, la apariencia, las distancias, la expresión facial… ¿consideráis que es diferente?, ¿creéis que se debe a cuestiones biológicas o culturales?

Ambos tenemos las mismas estructuras cerebrales, tanto racionales como emocionales. Podemos razonar por igual y sentir las mismas emociones. ¿Cuál es la clave entonces para que haya diferencias en la conducta no verbal? Podemos encontrar algunas respuestas, o por lo menos plantearlas, en el entorno en el que nos desenvolvemos. Hoy nos quedamos con algunos ejemplos en los que la conducta no verbal entre hombres y mujeres es diferente debido a cuestiones socioculturales.

POSTURA

Hace pocos años se habló mucho del menspreading, la forma de sentarse de un hombre con las piernas abiertas en un ángulo de unos 60 grados, o con un tobillo sobre la otra rodilla. La discusión se circunscribió al transporte público, ya que hubo quejas de que con esta postura ellos ocupaban demasiado espacio. Hasta hubo anuncios en el metro de Nueva York en el que se pedía que los hombres se sentaran ocupando menos espacio; lógico que el asunto trascendiera más en Inglaterra o EEUU, pues son culturas de poco contacto, y en el caso de NY, en el que el metro suele ir lleno a todas horas.

El asunto está aún «sin resolver»: se consultó en la prensa a neurólogos, traumatólogos… para investigar la procedencia de esa forma de sentarse. Los hombres (muchos de ellos), ¿se sientan así porque se trata de posturas de poder (esas posturas amplias debidas a mayores niveles de testosterona), porque lo han visto hacer siempre? ¿Las mujeres, preferimos sentarnos con las piernas cerradas o cruzadas, o es educacional?

menspreading

Sí hay una relación estudiada y medida entre los niveles de testosterona en sangre y las posturas de poder [pensad en Obama con los pies sobre la mesa y las manos sobre la nuca, o en la postura de los superhéroes, con espalda expandida, piernas abiertas y brazos en jarras], y podemos suponer a priori que los hombres, que biológicamente cuentan con más testosterona, tiendan más a emplear estas posturas.

APARIENCIA

La vestimenta, elemento destacado de la apariencia, es una herramienta básica para la identificación de los sexos en la mayoría de culturas y entornos. Por ejemplo, en entornos más tradicionales en España aún se tiende a emplear el rosa y el azul en la ropa de bebé (aunque poco a poco se deja de lado esta tendencia); seguimos viendo a las auxiliares de vuelo con falda, y mujeres en entornos aún predominados por hombres (gobiernos, órganos directivos) con tendencia a vestir asimilándose a sus colegas masculinos.

Tal vez pensemos a priori que, al menos en occidente, hombres y mujeres pueden escoger libremente su atuendo, ya que podemos llevar ambos tejanos, bambas y camiseta. Sin embargo, ¿cómo reaccionaríamos si nuestra pareja masculina aparece de noche con camisón de encajes? ¿Y ante una mujer dejándose sin depilar el bigote, si lo tiene, y acariciándoselo mientras reflexiona? Solo hay que mirar la gala de los Oscar para ver que en la apariencia nuestra conducta está establecida en la diferencia. Este año la directora de cine Isabel Coixet planteó a varias colegas ir a los Goya en pijama para plasmar la libertad y romper algún molde, y la respuesta fue una rotunda negativa, en favor del vestido y los tacones. Lo mismo sucede con los hombres en occidente y los pantalones.

En otras culturas y entornos encontramos otros ejemplos en los que el atuendo para hombres o mujeres está asimismo diferenciada: los turbantes de los hombres sij, el velo y sus variantes (opcional o no) en los países islámicos, los anillos metálicos en el cuello para las mujeres kayan en Birmania, barba sin afeitar obligatoria en los núcleos del IS, los discos en el labio inferior agrandado en las mujeres mursi en África. En nuestra cultura nos llegan invitaciones a eventos en las que debemos vestir con «traje largo» (noche) o «traje corto» (día) unas, y «traje oscuro» o «smoking» otros. En esta imagen de los Oscar en un vistazo podemos identificar a las 2 mujeres que hay.

Oscar 2018 vestimenta

PROSODIA (voz)

La voz más grave en hombres y más aguda en mujeres se debe no solo a diferencias en la morfología laríngea entre ambos sexos (grosor y longitud de las cuerdas vocales), sino también a la acción hormonal que hace que en los hombres los pliegues vocales vibren con menor frecuencia y estén menos tensos, al contrario que las mujeres (aquí encontraréis un artículo en el que estas diferencias se explican). Sin duda, en la mayoría de casos la voz nos permite identificar el sexo de una persona.

Dicho esto, el pasado viernes 2/3/18 participé como ponente en Madrid en el primer Evento Anual de Aconve, la Asociación de Expertos en Análisis de Comportamiento no Verbal de la que soy miembro. Allí, una de las conferenciantes fue mi colega Carmen Acosta Pina, psicóloga clínica especializada en logopedia y también experta en comportamiento no verbal, quien hizo una intervención sobre diversos aspectos de la voz. Me sorprendió especialmente el siguiente dato: las mujeres, en los últimos 30 años, y de forma paralela a los cambios sociales acontecidos, hemos variado el empleo que hacemos de la voz: de más aguda a más grave. Qué interesante, también en el uso de la voz podemos encontrar conductas aprendidas que resaltan la diferencia, roles o lo que se espera de cada cual.

EXPRESIÓN FACIAL 

Si habéis convivido con japoneses o coreanos (y sucede también en cierta medida en otros países asiáticos), os habréis fijado que al reírse a carcajadas las mujeres a veces se tapan la boca con las manos. Hay diversas explicaciones posibles: una explicación frecuente es que antiguamente las mujeres casadas se teñían los dientes de negro, y al reírse se tapaban la boca con las manos para ocultarlos. Por otro lado, otra posibilidad que se puede encontrar como explicación es que antes no se tenían los dientes tan blancos y alineados como ahora y se escondían (cosa que afectaría a ambos sexos). Otra razón es que Japón y Corea son culturas colectivistas, en las que los individuos buscan el bienestar del grupo; en ella la expresión de las emociones intensas que puedan perjudicar la armonía del grupo deben disimularse (también afectaría a ambos sexos). Lo que nos lleva a una opinión dada por los propios japoneses/as ampliamente en los foros legos sobre lenguaje no verbal en Japón: las mujeres que se tapan la boca al reírse son consideradas como más discretas, distinguidas… y eso se ve como algo positivo. Es un comportamiento apreciado, pero aprendido.

Mujeres riendo con boca tapada

Y ahora os explico lo que me lleva a escribir este artículo. El día 8 de marzo (jueves pasado) quería haber puesto en las redes una felicitación por el Día de la Mujer, y busqué en Google «woman» y «smile» para acompañar la felicitación de una foto con expresión de alegría; podría haber puesto una mujer combativa también, pero ya sabéis que la alegría incentiva la afiliación y buscaba la unión y el ambiente festivo.

Cuál fue mi sorpresa al ver que las primeras entradas en Google eran posts en los que mujeres estadounidenses se rebelaban contra la expresión frecuente de los hombres/maridos: smile, honey! (‘¡sonríe, cariño!’), dicha cuando les ven con la expresión seria. Lo que me hace pensar, ¿pueden las mujeres en algunos entornos expresar libremente los estados de ánimo o emociones negativas cuando las tienen? Sería interesante analizarlo. (Del mismo modo que oímos o decimos «los hombres no lloran».)

Aquí lo dejamos por hoy. Como hemos visto, el factor cultural influye en el comportamiento no verbal, y debemos tenerlo presente también cuando analicemos, cuando nos encontremos en una situación de negociación o cuando nos relacionemos con otros grupos socioculturales.

Un cordial saludo,

Ana