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Juicio de “la manada”: polémicos informes en comportamiento no verbal

Los procedimientos de la justicia pueden parecernos a veces lentos, insólitos o incluso injustos. Eso podríamos pensar estos días al seguir las noticias sobre el juicio de “la manada” y ver que se entran a valorar determinados informes, lo que puede parecer automáticamente un escándalo. Como algunos de los informes tienen que ver con la temática que solemos tratar aquí, creo que puede ser interesante dedicar unas líneas a la reflexión sobre el asunto. Me gustaría aportar una visión de conjunto.

En algunos juicios el grueso de la materia sobre la que juzgar se basa principalmente en las declaraciones de ambas partes, acusación y defensa, a falta de otros elementos más “palpables”. En un caso en el que hubiera un cuerpo encontrado sin vida, por ejemplo, un médico forense haría una autopsia y su consiguiente informe, y esas conclusiones ayudaría al esclarecimiento de los hechos.

En este caso, una chica ha acusado a 5 hombres de violación grupal la madrugada del 8 de julio de 2017. Los acusados han alegado que se trataba de relaciones consentidas. Y en esas está el quid de la cuestión. Se trata de la palabra de ella contra la de ellos. La opinión pública, por su parte, ha vivido con sorpresa+indignación la estrategia de la defensa, basada en poner el foco en la conducta de la chica.

Y es aquí donde han entrado en juego los posibles análisis que puedan aportar una información que evite las penas por agresión sexual tipificadas en nuestro código penal.

Una vez puesta la denuncia en julio, la defensa contrató a un detective que siguiera a la chica y viera cuál era su comportamiento los días posteriores al incidente. Parecerá insólito pero es pertinente: las emociones y los estados de ánimo llevan una conducta asociada y tienen causas específicas. Es decir, uno puede estudiar los comportamientos esperados versus los encontrados e inferir hipótesis. Por ejemplo, en el caso de Rosario Porto, se pudieron ver unos vídeos en los que días después de la muerte de su hija se la veía riendo al hablar con la Guardia Civil en el registro de su casa. Esos datos emocionales tienen unas posibles interpretaciones y aunque nos son definitivos para el caso (no serán lo que sirva para declarar culpable o inocente), sí es preciso tenerlos en consideración. La estrategia de la defensa no debe estar alineada con el resultado del informe del detective.

Así como por un lado se acepta en el material que tener en cuenta el informe del detective para analizar los días posteriores a la denuncia de la chica, por otro lado se ha llamado a declarar en el juicio a la pareja que encontró llorando a la chica en el banco. La información que den sobre el comportamiento de la chica justo después de suceder los hechos también han entrado a valorarse. Ayer día 28/11 declaraban en el juicio.

Por otro lado, existen 7 vídeos que la defensa ha hecho analizar por parte de expertos en comportamiento no verbal. De nuevo, es normal que nos sorprenda e incluso indigne porque nos parezca injusto, el que la defensa dirija la atención hacia la actitud de la chica. Los medios (al menos en El País, pinchad aquí para el artículo en cuestión) se han hecho eco de 6 segundos en los que los expertos afirman que hubo consentimiento, y han saltado las alarmas. Estaría bien que los medios pudieran dar información de qué dice el informe sobre los otros 90 segundos. No porque yo crea que las conclusiones sean unas u otras, sino porque considero que dar información solamente sobre un 6,25% de un informe y con datos que van a generar polémica es precario.

No he visto ninguno de los vídeos ni sé quiénes han llevado a cabo los análisis, pero presupongo que son profesionales serios y que se basan en una evaluación detallada, objetiva, recogida de forma minuciosa y basada en estudios científicos, de cada uno de los que aparecieran en la grabación. Al menos cuando lo hacemos mis colegas y yo con la misma preparación, visionamos los vídeos decenas de veces, fracción de segundo a fracción de segundo, y vamos recogiendo datos. Pero no debemos indignarnos si las conclusiones son contrarias a lo esperado al sentir general. Se trata de datos objetivos y que serán tenidos en cuenta junto al resto de aportaciones. Es solo una parte del cuadro. Incluso los datos que pueden causar más estupor, como estos 6 segundos, pueden tener una segunda lectura: ¿por qué aparecen o están ausentes tales o cuales emociones?, ¿cobran otro sentido una vez valorados junto al resto de informes? Los datos obtenidos en un análisis por sí solos no servirían sino que deben establecerse hipótesis. Los medios, si es que sacan a la luz la información, deben hacerse eco de esas hipótesis y no tanto de los datos.

Más informes que se aportan al juicio. La policía foral navarra ha analizado los vídeos y también ha proporcionado sus propias conclusiones, incluyendo también el comportamiento verbal. Con frecuencia en los vídeos hechos con un teléfono móvil la resolución es mala y resulta difícil ver con nitidez detalles como la expresión facial; al analizar no se ve suficientemente bien si las cejas suben o bajan o los párpados se tensan, etc. (esencial para distinguir una emoción de miedo, de ira, de vergüenza…), por lo que se tienen que dejar de lado los datos referentes a expresión facial emocional. Sin embargo, se puede obtener información emocional también por otras señales no verbales, como la orientación del cuerpo o parte de él, la prosodia (todo lo referente a la voz que no sean elementos verbales), gestos… etc.

Y yo añado un profesional al que echo de menos en este juicio (diría que no lo hay): el analista de la conducta del comportamiento criminal. El analista de la conducta aplicaría los conceptos de la psicología a la investigación; cogería todos los datos que ahora mismo solo interpretan los abogados y los pondría en relación con lo que se sabe del comportamiento humano a la luz de la psicología: qué personalidad tienen cada uno de los acusados y también la víctima, cuáles son sus tendencias y motivaciones; el hecho de actuar en grupo, el robo del móvil de la chica al irse, los vídeos borrados una vez identificados por la policía pero antes de ser detenidos, los mensajes, el hecho de haberse metido en un portal, etc. Un analista de la conducta además de estudiar el comportamiento no verbal analizaría detalladamente cualquier otra conducta en todo el caso. Tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil cuentan con sendas secciones de análisis de la conducta y comportamiento delictivo, y con ella se gana tiempo, ahorran recursos y se aportan nuevas perspectivas al análisis de los datos en el esclarecimiento de los hechos.

En suma, tenemos datos de:

  1. detective que sigue a la chica días después de los hechos
  2. pareja que se encuentra a la chica llorando y describe sus reacciones inmediatas
  3. expertos en comp. no verbal que analizan los vídeos
  4. policía foral que analiza esos mismos vídeos
  5. datos aparte como el robo del móvil, etc. que interpretan los abogados
  6. declaraciones de ambas partes, tanto en julio como en el juicio
  7. médicos que examinaron a la joven tras el suceso
  8. [echo de menos la figura del analista de la conducta que valore todos esos datos en conjunto]

Volviendo a lo que me motiva a escribir este artículo hoy: que se incluyan peritajes o análisis en los juicios no debe escandalizarnos por la intención con la que una de las partes los contrata sino que, en mi opinión, debe ser considerado positivamente. Si los expertos trabajan como corresponde, con objetividad y elaborando sus análisis con métodos rigurosos, los datos y las hipótesis que aporten son independientes de la opinión o estrategia de las partes y del profesional. Es información que lo que va a hacer es aportar luz, ayudar a los jueces o al jurado a emitir su veredicto. Y cuanto más tengan los jueces/jurado para valorar el caso, mejor.

Como siempre, un cordial saludo a todos,

Ana

 

Ana de Puig

Comentarios : ( 1 )

  1. Muy interesante.
    Es un caso donde saber que sucedio realmente supone castigar muy duramente o dejar sin castigo.

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