lazo amarillo crisis catalana

La apariencia como emisor de mensajes no verbales. Crisis catalana I

Emplear la propia apariencia como una forma de activismo. Esto estamos viendo estos días en las calles de Cataluña dentro de la situación política que se está viviendo. Pero como os podéis imaginar no es algo nuevo sino que se hace desde tiempos muy anteriores. Hoy hacemos una primera parte de introducción y mañana entramos en el “meollo” de la cuestión”. Siendo catalana, viviendo en Cataluña y dedicándome precisamente a la comunicación no verbal, es una cuestión que quería analizar y compartir algunas dudas con todos vosotros (ni a favor ni en contra).

Contrariamente a lo que se suele pensar, la apariencia no afecta solo al peinado y prendas de ropa que llevamos sino que abarca todo aquello nuestro que nos rodea y que haya supuesto una elección por nuestra parte: casa, las fotos que pongamos en marcos, el vehículo, el despacho… También los lugares que frecuentamos, las compañías con las que somos vistos (el refrán “dime con quién vas y te diré quién eres” no va desencaminado), cómo tenemos las redes sociales y qué contenido gráfico ponemos allí, desde fotos hasta los iconos de cada una de ellas. No en vano las empresas de recursos humanos nos buscan en varias redes para hacerse una idea de cómo somos a través de nuestras publicaciones, fotos…

Dentro de la microdisciplina que es el comportamiento no verbal desde el enfoque científico, la apariencia es uno de los canales estudiados. Hay varios estudios que muestran el efecto de llevar puestas unas prendas concretas en determinados procesos psicológicos y otros tantos que hablan sobre cómo percibimos al otro en función de sus rasgos físicos o vestimenta.

Por otro lado, nuestro cerebro, que por lo general es perezoso, nada más ver a una persona se suele precipitar a sacar conclusiones sobre ella a través de lo que ve y oye en ella. Es decir, por su apariencia nos hacemos una idea sobre la otra persona en cuanto a su posición social, su personalidad, sus creencias, sus ideas políticas… Por supuesto, a veces acertamos y otras muchas erramos, precisamente porque hemos tomado atajos, sin cotejarlo con información verídica.

Conscientes de la potencia que tiene nuestra imagen personal reflejada en cada ámbito en el que nos desenvolvemos, en la medida en la que podemos con frecuencia empleamos nuestra “percha” como un emisor de mensajes no verbales que nos interesa hacer llegar al resto de forma sutil: un reloj determinado para dejar claro el estatus o aparentarlo, prendas desenfadadas para aparentar juventud, esa reunión o fiesta en la que se quiere estar y ser visto, un anillo que tal vez me quito para no ser descartado por estar casado/a, etc.

Sin embargo hay otras veces en las que lo que se desea es dejar claro un mensaje, y en ese caso se recurre a elementos con un significado previamente establecido para no dejar lugar a dudas, y se hace un uso de ellos de forma explícita y externa. Los adolescentes se ponen camisetas con mensajes verbales con frecuencia, pero esta no parece una opción práctica para adultos que deben vestir según un determinado código o simplemente, hace frío y la camiseta con mensaje queda enterrada bajo otras capas de abrigo (salvo algunos grupos políticos, que las emplean encima de otras camisetas). Así pues, la opción es recurrir a detalles sutiles pero en lugares visibles como la solapa, muñecas, llaveros, adhesivos en el casco o coche, o en las redes sociales, que son una gran continuación de la apariencia.

Algunos de estos elementos, que todos habremos visto por las calles:

• lazos o crespón con la idea de concienciar sobre varias enfermedades: rojo (sida) y otros muchos colores para cada tipo de cáncer (rosa para el de mama, blanco perlado para cáncer de pulmón, gris para el de cerebro…);

• lazo o crespón lila: en señal de rechazo a la violencia de género y solidaridad con las víctimas;

• lazo o crespón azul como muestra del rechazo al terrorismo en los tiempos de ETA en el País Vasco (aunque según me he informado era algo muy infrecuente debido al riesgo);

• lazo o crespón negro como muestra de luto tras atentados terroristas como por ejemplo los de origen yihadista en diversas ciudades europeas;

• lazo blanco para simbolizar la paz;

• bigotes en noviembre: adhiriéndose al movimiento Movember, hombres que se dejan bigote para concienciar sobre la salud masculina en general y luchar contra algunos cánceres típicamente masculinos como el de próstata o testículos. En este caso, al menos durante los primero años, el mensaje no es tan evidente y funciona así: al no ser el bigote algo habitual actualmente en la cultura occidental entre los jóvenes, llevar bigote de repente se presta a que los demás te pregunten sobre él, y se inicie una conversación sobre la salud masculina, se fomenten revisiones anuales o se consiga un donativo para Movember.org;

• los pines que llevan los políticos, especialmente en mítines, debates televisados o allá donde vaya a haber cámaras; pines de pertenencia a clubes (por ej. el Rottary) u otras entidades;

• banderas de países en las redes sociales: tras un atentado o desastre natural (por ej. un terremoto), ponerse en el icono de Whatsapp, Instagram o Facebook una bandera o monumento emblemático del país afectado sobre nuestra foto de perfil o simplemente en un post, como sucedió con el terremoto de México este otoño.

Todos estos elementos se suelen llevar con una duración corta, se trata de un uso puntual: el día conmemorativo de la enfermedad; durante noviembre en el caso de los bigotes de Movember; los políticos ante unas elecciones al estar especialmente bajo el foco mediático; unos días tras un atentado o desastre natural. Hay colores que se emplean en más de una causa y, como sucede en los casos de polisemia del lenguaje verbal, es el contexto el que otorga el significado.

Sin embargo, tal como lo veo yo, la cosa cambia cuando se trata de conflictos (políticos, guerras) y también cuando lo que está en juego son rasgos de identidad. En ese caso, los elementos que se eligen para externalizar una posición, no son flor de un día sino que se llevan durante más tiempo. Y en esa línea, en el contexto actual en Cataluña, el empleo de lazos y banderas se está dando no como la emisión de un mensaje, sino como una completa dialéctica no verbal entre los ciudadanos.

Tras esta intro extensa y para no alargarme más hoy, dejamos para un segundo post la continuación (mañana), donde entraremos ya de pleno en el uso específico de insignias en Cataluña estos meses de crisis política. Si tenéis ideas de vuestra propia cosecha no dudéis en comentarlas. Si no, mañana mismo más.

Un saludo cordial como siempre,

Ana

 

Ana de Puig

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