lenguaje-verbal-coche

Lenguaje no verbal al conducir

Si te preguntan: ¿y tú qué tipo de conductor eres?, probablemente empecerás una lista con atributos como tranquilo, hábil, responsable, un poco impaciente, experimentado… Casi seguro que te dejarás algo importante: las maneras, sean buenas o más bien deplorables. 

Y es que así como solemos estar pendientes de ser amables en las diferentes situaciones a lo largo del día, cuando nos subimos en el coche o la moto pasamos de ser los amos del civismo a seres sin control (aunque no todos, afortunadamente). Pero, ¿por qué?

Parece ser que el coche nos confiere una sensación de anonimato. Pero ojo, que será una sensación, porque de anonimato nada: ¡todavía no se ha inventado el vehículo que haga al conductor invisible! Así que igual que cuando nos paramos en el semáforo y tenemos la mala suerte de que al girar la cabeza nos encontramos al colega del coche de al lado con el dedo en la nariz (y le vemos, porque no es invisible) a nosotros también se nos ve. Se nos ve si cantamos a pleno pulmón, lloramos, nos maquillamos, nos reímos, besamos (hasta aquí todo bien) o insultamos a los peatones o demás conductores.   

Desde fuera quizá no se nos oye. Pero sí que se ve nuestro lenguaje no verbal: gestos agresivos o soeces que parece que nos está dando un ataque, miradas asesinas, adelantamientos furibundos, bocinazos…

 ¿Qué es lo que hace que nos transformemos? Además del anonimato, son las emociones; en concreto, el estrés y la ira son básicamente las responsables de que nuestro lado más cordial se vaya al traste. Diversos estudios científicos demuestran que más que la situación del tráfico en general, lo que nos enfada son los otros conductores/peatones, de los que esperamos una conducta impecable. Pero, ¿la tenemos nosotros?

El estrés está también muy presente al conducir, y según la edad lo provocan unas causas u otras. Según parece, al conductor novel le estresan las situaciones que desconoce; al experimentado, encontrar obstáculos en su conducción; al de mayor edad, el ver que las facultades vayan mermando. 

A todo esto tenemos que sumarle las emociones que ya traemos de serie al subirnos al coche: estrés en el trabajo, disgustos y preocupaciones en nuestra vida personal, etc., que influyen en nuestra conducción. Todos estos factores (anonimato, emociones al conducir, emociones previas) hacen que nuestro lenguaje no verbal se descontrole y diga lo peor de nosotros.

¿Qué podemos hacer para evitar esto y poder seguir siendo lo amables que nos gusta ser en general?

1. Intentar ser conductores más felices. «Los estados afectivos positivos afectan de modo favorable la solución de problemas y la toma de decisiones así como la asunción de menores riesgos. En este sentido, las investigaciones han demostrado que los conductores felices son mejores conductores.» 1

 2. Salir con más tiempo para evitar el estrés. Si sabemos que nos ponemos nerviosos por llegar tarde, planificar poder salir antes hará que no nos alteremos tanto si la gente tarda en aparcar, si hay coches parados en doble fila ralentizando el tráfico, etc.

3. Respetar a los que van dentro del coche con nosotros. Que gesticulemos y toquemos la bocina al señor lento que aún está en medio del paso de peatones con su perrito cuando el semáforo ya se nos ha puesto verde no solo afecta al señor del perrito, sino que las personas que están en tu coche te oyen y te ven, y se tensan. Aunque el insulto no vaya para ellas… tu lenguaje no verbal también les afecta. 

4. Poner música que nos alegre para favorecer emociones positivas. Nada de canciones dramáticas que nos removerán el corazón, o canciones chumba chumba que harán que queramos conducir a mil y nos inducirán a la impaciencia.

5. Al conducir, evitar conversaciones en vivo o telefónicas desagradables o tensas. Se suele decir que en las comidas no hay que discutir. Pues ya tenemos otra situación más donde aplicarnos el cuento: cuando conducimos. 

6. Recordar que dentro del coche no somos invisibles. Y si no somos invisibles, dedicar unos minutos a pensar: ¿cómo queremos ser percibidos, aunque sea por los desconocidos con los que nos cruzamos al conducir? ¿Queremos que vean a una persona agresiva y fuera de sus casillas, con la mirada iracunda, la vena en la frente y haciendo unos gestos que parece que el que no ha puesto el intermitente ha matado a nuestra madre?

7. Regular nuestro lenguaje no verbal como forma de regular las emociones. Si hemos salido con tiempo, llevamos música agradable, etc., cuando la persona que recoge a sus hijos en el colegio y para en doble fila nos hace un gesto de «ya acabo», podemos corresponderle con una sonrisa o un ok en vez de con una cara de asco. En psicología de la emoción hay una teoría muy interesante que dice que si sonreímos el cuerpo emite señales internas para sentir felicidad (y si ponemos caras de enfado, lo contrario, etc.).

Para acabar os cuento una anécdota personal que me hizo cambiar bastante mi comportamiento no verbal al conducir. Un día iba en el coche con mi hija, que entonces tenía 4 años. No recuerdo qué pasó que le dije a alguien: «¡venga, tío, pasa de una vez, pesado!» (probablemente con alguna palabra que otra llena de ***). Enseguida mi hija, divertida, me estaba imitando sin escatimar detalles de los gestos desesperados y mi tono de voz. ¡Pues no me gustó nada verme en ese espejo! ¿Yo podía ser así conduciendo? Pues parece ser que sí.

¿Os animáis a cambiar esto…

lenguaje no verbal negativo  

…por esto (aunque no estén Marilyn Monroe o Cary Grant a nuestro lado)?

 

lenguaje no verbal positivo

 

Repetid conmigo: conducir… ¡qué felicidad…!

¡Que paséis un buen día!

Ana

 

 1. Emociones y conducción. Teoría y fundamentos. (Francisco Alonso et al.)

 

 

 

 

 

 

Ana de Puig

Comentarios : ( 1 )

  1. Yo, hoy, en la edicif3n en papel de 20 minutos he leeddo que le han qutidao a un conductor de bicicleta (que tambie9n es un vehiculo) el permiso de conducir (le han qutidao todos lo puntos). Lo me1s gracioso es que no tiene permiso de conducir.

Deja un comentario :