lenguaje no verbal Huerta

Negar con la cabeza y afirmar con la palabra. El lenguaje no verbal de Huerta

Decir una cosa con palabras y otra con el cuerpo. Le pasa a Màxim Huerta y a cualquiera de nosotros. Es algo normal ya que las palabras son la realidad que decidimos representar, y el cuerpo muestra el discurso que sentimos en realidad. Hoy nos servimos del caso de Huerta para tratar algo muy habitual en comportamiento no verbaldecir algo con palabras y negarlo con la cabeza.

En el caso de Huerta, la semana pasada saltó a los medios una información de irregularidades con Hacienda y dimitió. Al día siguiente dio una rueda de prensa en la que en un discurso de 8 minutos explicaba cuál era la situación, hablaba de un debate interno al aceptar el cargo y cargaba las tintas contra varios objetivos. Fue un mensaje bastante elaborado que leyó casi en su totalidad. Pero, como suele suceder, hubo algunas contradicciones verbales y no verbales que nos vienen muy bien para seguir profundizando en este apasionante mundo que es el comportamiento no verbal.

Como 8 minutos de rueda de prensa dan para mucho jugo una vez sacada la lupa y no podemos centrarnos en todo, ponemos el foco en: la intención con su discurso verbal y el elemento más desapercibido de su lenguaje no verbal: negar con la cabeza, y lo que eso significa.

PERSUASIÓN VERBAL

Él mismo dijo al final de su aparición que quería ser transparente con su mensaje. Sin embargo lo que fue es persuasivo. Era un discurso trabajado con detalle para persuadir sobre 3 temas que fue sacando y volviendo a tratar: el proyecto político de Sánchez, la importancia de la cultura y, sobre todo, dejar clara su inocencia. Una inocencia que desde el punto de vista de las palabras elegidas vistió de victimismo y por eso mencionó a su asesor fiscal, a los otros miembros del sector de la cultura que también hicieron lo mismo con Hacienda, las leyes retroactivas que penalizaban esas prácticas entonces legales, y también a la sociedad general que cuestionó su idoneidad como ministro, y a los medios por hacer leña de un árbol que no tenía que caer.

Además de elaborar su discurso de forma estructurada, recurrió a otro elemento más básico para persuadir, y seguro que si lo escuchasteis os llamó la atención: repetir fragmentos, cosa que hizo en 5 ocasiones diferentes. Por ejemplo: “repito: las cosas que más creo en esta vida: la cultura y la transparencia”. ¿Por qué repetir las cosas, si ya se han dicho?

Y en general todo lo dijo con una ira que estaba bajo control pero que puede percibirse fácilmente en la tensión en los párpados o sobre todo por la cantidad de veces que en las pausas que hacía apretaba los labios. Es esperable sentirse enfadado en una circunstancia así, pues puede que viva la situación una injusticia o un ataque (que sería acorde con la posición de víctima que presenta), o bien simplemente se haya visto bloqueado su objetivo de ser ministro. En estos tres contextos es normal encontrar ira y aunque se quiera contener acaba saliendo.

Además vemos que siente orgullo por su decisión y por la cultura, desprecio hacia las leyes que le afectaron a su organización fiscal, y otros datos que seguro que son interesantes pero no nos da para tratar.

Sin embargo, a pesar de un discurso elaborado para convencer, hubo varias incongruencias que ponen en entredicho parte de ese mensaje:

INCONSISTENCIA VERBAL

• Algo que seguro que no os pasó desapercibido es la contradicción que tuvo al decir “Y mirando al futuro hemos tomado una decisión; una decisión muy importante. Y lo he hecho pensando de manera autónoma.” ¿Qué sucedió realmente, se iba por decisión suya o fue empujado a tomarla? Primera incongruencia.

NEGAR CON LA CABEZA LO QUE SE AFIRMA VERBALMENTE

• Huerta dice “la propuesta del Presidente era un honor, evidentemente, pero también me hizo sentir el peso de la responsabilidad. Aceptaba un compromiso más importante que mi carrera, más importante que mi vida personal, que mis proyectos de futuro, y todo eso lo hacía… eh… absolutamente convencido” [00.46]. Al decir “absolutamente convencido” niega con la cabeza. ¿Con qué nos quedamos, con las palabras o con lo que dice con el cuerpo? ¿Con qué creéis que hay que quedarse? Emplear “absolutamente” o adverbios totales es un recurso habitual para compensar, para reforzar más la realidad que se quiere mostrar, pero el cuerpo de forma inconsciente dice otra cosa.

• Vuelve a negar con la cabeza cuando dice “y lo hago [la decisión que he tomado] sabiendo que soy absolutamente inocente”. [01.44]

• “Me voy con la misma humildad, os lo aseguro”. Vuelve a negar con la cabeza. [05.32]

• Hacia el final del discurso, habla de “transparencia hasta cuando no hay nada turbio” [07.18]. Aquí también niega con la cabeza, y en este caso sí hay coherencia entre lo verbal y lo no verbal: es una negación verbal + una negación corporal. Sin embargo, en ese momento podemos percibir una expresión facial de culpa, por lo que esa inocencia o esa víctima no serían exactas.

Por eso, si su objetivo era ser transparente, lo fue solo en lo que decidió serlo. Aquí nos quedamos con que no sabemos si decidió él dejar el cargo o fue invitado a hacerlo; con que supuso todo un debate interno aceptar el cargo de ministro; y con que si bien en su día no sabría que no era legal su organización fiscal, ahora parece que al menos a día de hoy sabe que no era una práctica buena y algo culpable se siente.

Fijaos qué interesante es cómo en los casos en los que hay incoherencia entre lo verbal y lo no verbal, Huerta justo emplea recursos verbales para reforzar el mensaje, para compensar lo que realmente parece pensar, para persuadir: “absolutamente” en 2 ocasiones y “os lo aseguro” en otra. Es también habitual; yo personalmente me he dado cuenta de que cuando afirmo algo que no pienso/siento, no solo soy consciente de que muchas veces niego con la cabeza sino que además también añado salsa al mensaje verbal empleando también palabras absolutas: “me gusta muchísimo”, etc.

Al final, el cuerpo habla y es difícil de controlar. Por eso conviene estar atentos al lenguaje corporal del otro. La dificultad está en  atender a la comunicación verbal a la vez que a la no verbal. Pero a veces, solo por ser un poco más conscientes y concederle importancia al lenguaje no verbal, podemos percibir alguna señal que seguro nos ayudará a redondear el contenido de los mensajes y sacar conclusiones muy interesantes, con aplicación tanto personal como en el entorno laboral.

Espero que os haya resultado interesante. Os dejo como siempre el enlace al vídeo en cuestión por si queréis profundizar. En cada ejemplo arriba os he puesto entre corchetes los tiempos para que podáis ir directos a cada caso.

¡Un cordial saludo como siempre!

 

Ana de Puig

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