Marketing emocional. Renfe se sube al tren

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Quiero ayudaros a desterrar la idea de que dejarse llevar por las emociones es de débiles. Aunque filosófica y socialmente se ha priorizado siempre la razón sobre la emoción, la una no puede vivir sin la otra. En mis formaciones, empiezo siempre destacando desde un enfoque científico y práctico el vital papel de la emoción en la vida diaria. Para no andarnos con rodeos: por ejemplo, una de las razones de la existencia de las mentiras piadosas es la empatía y la compasión. A quién no le han preguntado algo similar a «¿me ha salido bien la paella?»; decidir responder que sí cuando sabemos que no, es ser inteligente emocionalmente, y dejar de un lado el análisis puramente racional que analiza las razones que nos hacen concluir que sería mejor haber sugerido tomar una sencilla tortillita con tomate.

Otro ejemplo de cómo las emociones juegan un papel muy relevante en el día a día, es en la publicidad. Un buen equipo de márketing debe saberlo. Como ejemplo de acierto, y es la razón de este post: fijémonos en esta estrategia publicitaria de RENFE, ante la llegada de su competidora OUIGO.

Renfe podría haberse decantado por las cifras (lenguaje racional): estadísticas de sus trenes puntuales, número de pasajeros, número de trayectos… y un largo etcétera. Sin embargo, han optado por la versión pasional, en la que en teoría se dirigen a la competencia, diciéndoles que están preparados para un «juego de trenes» (por Juego de Tronos, paisaje nevado incluido), es decir, una lucha. Donde ya se dan por ganadores. Y sin embargo el destinatario final es por supuesto sus usuarios habituales.

Una campaña arriesgada llena de emociones, juegos de palabras, dominancia, orgullo… Pura comunicación no verbal. Diría que lo único destacable de sus cientos de Twits, llenos de ministros y mensajes más bien institucionales.

¿Qué llama más la atención del consumidor? ¿Qué tiene más impacto?

Con un modelo de márketing con mayor contenido racionel consumidor obtiene información. Con el márkteing emocional, el consumidor SIENTE, palpita.

Esta publicidad de Renfe es arriesgada porque transmite desafío, valentía, tensión, lucha, ganadores y vencidos. Pero sobre todos al consumidor le sorprende ya que no estamos acostumbrados a que las marcas dirijan mensajes a su competencia, y le comunica una indudable imagen de poder y seguridad. (Aunque he de admitir que últimamente hay 2-3 campañas más que han empleado este recurso, ¿sabéis cuáles son? Mundo del fútbol, para más señas.)

La dificultad está en saber qué factores elicitan ciertas emociones y qué sucede una vez estas aparecen en nuestro organismo ya que eso será la clave para poder prever la respuesta de nuestro público. No todas las emociones son válidas para todos los fines. Por eso cada vez más se le llama neuromarketing.

Por eso, si tienes una marca o eres un profesional independiente, podemos revisar el factor emocional juntos; con la garantía de controlar el signo y la intensidad de las emociones que necesitan tus comunicaciones, así como qué respuesta probable tendrá tu consumidor o cliente potencial.

Estamos hechos para y por las emociones, y uno de mis compromisos como profesional es estar actualizada en la literatura científica sobre este tema, y su relación con la comunicación no verbal.

¡Mientras tanto, abraza las emociones, y espero seguir viéndote por el blog para profundizar en ellas!

A mayor empatía aplicada, menor discusión (y mayor persuasión)

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¿Cómo ser capaz de discutir sin acabar elevando el tono, o resultando agresivo o demasiado insistente, por no decir pesado? 2 palabras son suficientes para pasar al nivel MAESTRO en un intercambio de opiniones diferentes, disminuyendo discusiones y aumentando en persuasión. ¿Adivinas cuáles pueden ser? Tienen que ver con 1 emoción.

Por increíble que parezca, aplicar la empatía desde el lenguaje verbal y no verbal resulta altamente útil tanto en el ámbito personal como en el profesional. Sí, quien piense que en el trabajo solo aplicamos el cerebro «pensante» o racional, y las emociones se pueden o se deben quedar al margen, está algo desfasado 🙂

1º. LOS NERVIOS A RAYA

Suele pasar que cuando nos encontramos hablando sobre un tema, 2 personas damos nuestra visión, y la argumentamos. Cuando no convencemos, ¿qué estrategias usamos? Repetir o ampliar el número de argumentos. ¿No funciona? Decimos los argumentos más alto, con unos gestos, una postura distintos, probablemente más impacientes y agresivos.

¿Por qué empleamos ese lenguaje no verbal? Es el propio de la ira. Uno de los estímulos que gatillan la ira es que un objetivo que tenemos se vea frustrado. No convenzo y me voy enfadando.

Pero fijaos qué curioso, porque la ira y todo su repertorio no verbal no consigue acercar posiciones. Imposible. Sucede lo contrario: alejar posturas, tanto mental como físicamente. La ira, psico, fisio y biológicamente está diseñada para mantener lejos al que me hace enfadar. ¿Cómo vamos a entendernos así, o avanzar en nuestros intercambios?

Así que paso nº1 para llegar a hacerse entender: mantener a raya esa frustración de no estar convenciendo. Aquí ya podemos hacer una distinción entre quienes probablemente caigan antes en un estilo más agresivo al discutir: los más impacientes y dominantes.

2º. DECIR «TE ENTIENDO»

Y aquí ya podríamos dar por acabado el post.

……

Te entiendo. Estás leyendo esto y quizá pienses que 2 palabras no pueden conseguir tanto. Pero fíjate que estas 2 palabras lo que hacen es que el otro no te vea como un adversario, como «o tu opinión o la mía». Sino que esas 2 palabras lo que hacen es unir. Estamos mostrando empatía, que al contrario que la ira y emociones derivadas, nos da la capacidad de conectar realmente con la persona que tengo delante. Es decir de integrar sus vivencias en mi experiencia de la situación.

NIVEL AVANZADO

Con decir de vez en cuando «Te entiendo» sería suficiente. Pero mi recomendación es ir más allá, hacerlo mejor. Estoy segura que todos los que me estáis leyendo sois inteligentes y sabréis aplicar el nivel 2 🙂

Funciona muy bien añadir después de «Te entiendo» qué es lo que entendemos realmente de la postura del otro. Ahí se pone a prueba nuestra capacidad de escuchar y analizar. Atrevernos a expresarlo con nuestras propias palabras, sin que eso suponga aceptarlo. Por ej:  «Te entiendo. Entiendo que estás preocupado porque si nos decantamos por esta opción el riesgo será…» Y luego añadir ya nuestro argumento: «Pero ten en cuenta que según yo lo veo…». Con esto, el interlocutor se mostrará sin duda mucho más receptivo («¡me comprende!») y nuestra persuasión será mucho más efectiva.

¿Estamos diciendo «Te entiendo» para que el otro se relaje y me escuche más? La idea es esa. Pero quiero que sepáis que en realidad la empatía atrapa a los 2 conversadores. Si decimos «Te entiendo + la descripción de la visión del otro», automáticamente se nos desencadena la respuesta cerebral de la empatía, llegando a comprender realmente cómo se siente el otro, sin que podamos evitarlo; en el plano cognitivo y, la mayoría de nosotros, emocional y experiencial. Y desde allí, cómo reformulamos nuestro argumento, y sobre todo qué lenguaje no verbal empleamos están ya a un nivel muy diferente que si nos hubiéramos dejado llevar por la impaciencia o la ira.

Te entiendo, quizá en estos momentos te cuesta visualizar el alcance, pero estoy segura de que si lo pruebas y estás atent@, vas a poder comprobar por ti mism@ los excelentes resultados.

EN TODA SITUACIÓN

Como decíamos antes, la aplicación es exhaustiva. Desde lo profesional para plantear una situación delicada, presentar propuestas y opciones en presupuestos, conflictos, mediación, negociación en general… Hasta en lo personal para convencer a ese hijo rebelde para que se relaje si nos está dando guerra y se abra a escucharnos (¡porque se siente comprendido, por fin!). Porque siempre que estemos intercambiando visiones entre personas, esa es una baza a la que podemos aferrarnos.

La empatía y sus mecanismos, por la importancia que tiene, de hecho ya se está enseñando y aplicando en otros ámbitos: los médicos y hasta las fuerzas de seguridad reciben nociones para poder convencer en un momento dado, sin tener que «obligar». También se aplica ahora en la inteligencia artificial: los robots serán empáticos…

¿MANIPULAR o ACERCAR POSTURAS?

Te reto a que lo pruebes y me digas qué resultados has tenido. Recuerda, la intención no ha de ser manipular sino entenderse mejor, acercar posturas.

Cuando manipulamos, solo buscamos el beneficio nuestro. Cuando acercamos posturas, somos conscientes de que ese esfuerzo extra que estamos haciendo de ser empáticos nos va a llevar más recursos: tiempo, control de la impaciencia, esfuerzo cognitivo al buscar la comunicación verbal adecuada… Pero lograremos realmente comprender al otro, y desde ahí desbloquearle y desbloquearnos. Por supuesto, hay también que andar con ojo de no empatizar demasiado y perder de vista nuestro objetivo.

Ojo, que probablemente el otro también te diga «te entiendo» 🙂

¡Qué 2 palabras…!

Probadlas y me decís.

Un saludo cordial como siempre!

Ana

Día Mundial de la Gentileza. Pasa tu conducta al plano consciente

Gentileza-actitud

¡Feliz Día Mundial de la Gentileza! (Por ayer 13 de noviembre) La amabilidad, esa actitud tan prosocial y que a nadie molesta.

Casualmente, en mi caso tuve un día de plantarle cara a todo, por llamarlo de alguna manera; es decir, la gentileza podía haber brillado por su presencia un poco más. Analizando, tuve varias reacciones propias de la frustración, que ya sabéis que es una emoción compleja, derivada da la emoción básica ira, y conlleva parte de su repertorio conductual. En mi caso ayer, cierta agresividad en el tono y en la mirada.

Somos constantemente y de forma inconsciente «sujetos pasivos» de nuestras emociones, que siguen siendo absolutamente necesarias para la supervivencia, pero que a veces, si las vivimos en el plano inconsciente, nos pueden dominar con mayor facilidad y descalabrarnos.

Días como el de la Gentileza sirven no solo para ese día ser amables. Es toda una declaración de intenciones; y nos da la opción de pasar al plano consciente nuestra conducta. Nuestra conducta existe. Y se puede explicar por algo. A veces, las emociones. Otras, los estados de ánimo. Otras, las motivaciones. Otras, la personalidad. Otras…

Precisamente una de las formas de hacerse amigos de las emociones es ser conscientes de ellas. Y en el momento de una activación incipiente, ser capaz de reconocer qué me está pasando y, más importante, lo que va a pasar, cómo vamos a reaccionar.

Y racionalizar. Os propongo 2 ejercicios:

a) Operación matemática. Restar de 3 en 3 desde 100 (u operaciones más complejas, si eres de ciencias); si no te fías de su eficacia, prueba con un niño que esté enfadado, ansioso o tenga miedo, y pídele que haga algo similar. ¡Verás el resultado…! (Ni qué decir tiene, que con 3 niños me paso unos cuantos momentos restando de 3 en 3… 🙂

b) Análisis de la respuesta emocional. Poner encima de la mesa todo el proceso: ¿qué situación relevante ha habido para mí? ¿Cómo he evaluado la situación, sin siquiera darme cuenta? ¿Cómo me estoy sintiendo, qué noto? ¿Cuál está siendo mi conducta? Vendría a ser como traducir un texto. Intentar entender qué hay detrás.

Cuando racionalizamos, activamos el córtex, lo hacemos trabajar, y el sistema emocional «se distrae», se desactiva algo, cede protagonismo al racional.

Por eso, días como el Día Mundial de la Gentileza considero que son muy interesantes. Nos invitan a ser conscientes de la actitud, de las conductas, a muy pequeña escala. Algo que todos podemos hacer. No hace falta ser amables todo el rato siempre. Si estamos frustrados, enfadados, desanimados… tenemos el derecho a estarlo y a veces como sabemos «ocurre» y ya está.

Pero como en la vida todo es cuestión de equilibrios… Ser amables es una decisión consciente, y eso puede paliar en situaciones donde nos dominaría la amígdala. Hay mil maneras de ser amable, y seguro que vosotros ya sois lo más. Me encantaría saber qué gestos amables tenéis «de forma consciente» y aprender de ellos.

Desde el punto de vista del lenguaje no verbal, ¿qué elementos amables sencillos podemos decidir aplicar? Una sonrisa (incluso con mascarilla); saludar con más efusividad; emplear un tono de voz alegre; mirar a los ojos;  escuchar con atención; asentir cuando te hablan; un abrazo; tocar el hombro o el antebrazo; incluso combinarlo con un lenguaje verbal similar para mayor potencia… Todas las conductas prosociales que hacen que se favorezcan las relaciones positivas.

Feliz Día Mundial de la Gentileza, que yo PIENSO tener hoy 🙂

Un saludo muy cordial,

Ana

Mejora tu empatía en tiempos de coronavirus

¿Te has planteado si eres una persona empática y si lo eres mucho o poco? Sea cual sea tu respuesta, hoy te traigo un reto: ser capaz de llevar más lejos tus niveles de empatía.

Si algo ha traído el coronavirus a nuestras vidas es cambios tangibles: teletrabajo, ertes, mascarilla, distancias, aforos, restricciones… Y también cambios menos perceptibles pero que afectan a nuestro día a día, como es el caso de la comunicación no verbal (lo comentamos en este post anterior) o las emociones y estados de ánimo.

CONTEXTO ALTAMENTE GENERADOR DE EMOCIONES

De repente tenemos que lidiar con normas nuevas que se nos imponen por primera vez y pueden afectar a nuestras libertades; existe un riesgo de que enfermemos o que algún familiar de riesgo se contagie; nuestros negocios con cierta probabilidad van a verse afectados… Las circunstancias vividas desde marzo, y ahora los rebrotes, nos traen un sinfín de escenarios que pueden generarnos diversas emociones acordes, y según nuestra personalidad y nuestro contexto particular, es posible que nosotros afrontemos una situación concreta de una forma, y el de al lado la viva con el enfoque contrario.

Muy probablemente muchas de nuestras conversaciones ahora sean precisamente intercambio de enfoques: cómo ve uno el trabajo presencial; la vuelta al colegio; la incipiente crisis económica, etc. Ahí puede que nos hayamos encontrado formas de pensar antagónicas a las nuestras. Estos puntos de vista les habrán llevado a algunos amigos a tomar determinadas decisiones que nosotros consideremos sorprendentes, desmedidas o incomprensibles. Y ahí, antes de que empecemos a «considerar» lo de los demás mejor o peor, empieza el reto.

EMOCIONES, LENGUAJE VERBAL & LENGUAJE NO VERBAL

Es difícil que en una conversación expresemos verbalmente, con palabras, cómo nos sentimos en un momento concreto, para luego explicar por qué hemos tomado tal decisión o tal otra. De hecho, es probable que ni siquiera nos hayamos detenido a pensar en cómo nos sentimos, en poner etiqueta a la emoción, como suele decirse; simplemente, hemos reaccionado. Y por eso el otro, a falta de la información de base, juzga el resultado: la decisión, la conducta.

Una de las claves para captar la emoción que siente el otro es el lenguaje no verbal. Saber identificar a través de los gestos, el uso de la voz, las expresiones faciales, los cambios en la conducta… cómo se sienten las otras personas con las que interactuamos. Pero, siendo las emociones de duración breve y de intensidad variable, esta información a través del lenguaje no verbal está disponible unos segundos  y no siempre lo interpretamos junto con los elementos que la han desencadenado. Vemos cosas, caras, gestos… pero no los unimos al momento en que aparecen. Y menos ahora con mascarillas y pantallas de por medio, o teniendo que guardar distancias mayores de las habituales.

Por eso, en este contexto de pandemia, es importante trabajar para desarrollar habilidades comunicativas, y entre ellas destaca la capacidad de empatizar. Porque esta nueva situación es vivida como una amenaza para muchos (y sienten más miedo, angustia, estrés, ansiedad, preocupación…); como un fastidio para otros (y sienten más ira, frustración…), como una pérdida para otros más (más tristeza, melancolía…)… Y esto se refleja en las conversaciones y acciones del día a día. La cosa es: ¿soy capaz de percibir estas emociones en los demás en su contexto? ¿Soy capaz de asimilar que eso que para mí no supone miedo/ira/impotencia, para otro sí? ¿Soy capaz de comprender qué sucede en el otro cuando tiene miedo/ira/frustración…?

¿QUÉ ES Y CÓMO FUNCIONA LA EMPATÍA?

La empatía es una capacidad que nos permite captar la emoción del otro, comprenderla y experimentarla nosotros. Funciona gracias a neuronas especializadas que reflejan y activan en nuestro propio cerebro lo que percibimos en el otro, la mayor parte de las veces sin que podamos impedirlo. Por eso, por ejemplo, si el padre de una amiga muere lloramos con lágrimas en el funeral, aunque no lo conociéramos: porque percibimos su lenguaje no verbal de tristeza y abatimiento, probablemente lo adoptemos nosotros también, y desencadenamos la respuesta de la misma emoción: vivimos nosotros esa pérdida también, en el plano emocional, cognitivo y fisiológico. La empatía nos permite conectar a otro nivel.

La empatía es un mecanismo para el que los seres humanos (y los mamíferos en general) estamos preparados de serie; somos seres sociales. En el contínuum que es la empatía como capacidad, hay personas que puntúan más que otras por naturaleza. Pero, buenas noticias, se puede trabajar. Si no nos «nace» de forma natural ser empáticos a la primera en una circunstancia dada, uno puede hacer el ejercicio de intentar saber cómo se siente el otro: preguntando, escuchando… y sobre todo, deseando comprender.

En este contexto del coronavirus, os reto (y me incluyo) a abrir nuestra mente y cultivar la voluntad de empatizar y comprender. Porque es una situación nueva, intensa, de especial relevancia en el plano de supervivencia, que nos hace reaccionar a cada cual como podemos. Por eso, cuando estemos ante planteamientos que no compartamos, antes de enzarzarnos en una discusión o en una invalidación del otro, sirve bastante preguntar, escuchar y desear llegar a ese punto de conexión.

Empatizar no significa que te convenzan o tener que acabar admitiendo que el otro tiene razón. Significa ser capaz de comprender cómo se siente el otro, qué lo mueve; por qué toma ciertas decisiones. Cuáles son sus razones; y al final de esas razones puede fácilmente en origen haber una emoción.

VENTAJAS DE SABER EMPATIZAR

¿Por qué es bueno empatizar? ¿Por qué creo que vale la pena hablar de empatía? Porque se logra una conexión considerable con las otras personas. Al comprender (al vivir parcialmente la misma experiencia), dejamos de juzgar. Aunque nos pongamos en los zapatos del otro por unos momentos, la conexión es duradera. Somos capaces de enfocarnos en lo que nos une, no negar los motivos del otro… Entendernos, en definitiva.

Para eso, vale la pena estar atentos al lenguaje no verbal del otro. Estamos diseñados para captar toda esa información no verbal y de gran contenido emocional. Así que… reto lanzado: atrévete a aumentar tu capacidad de empatizar en pleno rebrote de coronavirus y emociones de los demás.

Saludos cordiales como siempre,

Ana

Carteles electorales. Los que no emocionan pierden.

Carteles-electorales-19

Carteles electorales de menor impacto emocional. Así los podemos definir desde el punto de vista que analizamos estos días previos a las elecciones del 10-N. Si bien veíamos en el post anterior cómo Podemos, Vox y Cup recurren al corazón y conectan al instante, los carteles de PP, PSOE y Ciudadanos se quedan a medio gas y resultan, en términos coloquiales, flojillos. Y el de Más País simplemente está fuera de la semiótica electoral, en mi opinión.

Recordamos cómo lo emocional está en el fondo del proceso de toma de decisiones (no existiría el razonamiento puro), por lo que aquellos carteles electorales que sí han tenido en cuenta elementos emocionales, serán los que más muevan e inviten a decantar el voto.

De mejor a peor empleo del factor emocional como movilizador de decisiones, tenemos:

PP

Cartel electoral pp 2019

Contenido emocional: MEDIO

fondo con los colores de la bandera nacional, con movimiento, con vida. Eso sería el elemento más emocional

expresión facial de alegría. Contenida, con una postura que podría encajar con un saludo a multitudes tras triunfar en las elecciones

el logo del PP es ahora una gaviota con más forma de corazón (Psoe, Podemos y PP tienen un corazón en su logo…)

• el lema apela a la emoción: «todo lo que nos une». La palabra «todo» y la palabra «unión» llaman a la fraternidad. Aunque es difuso, no específico

Es un cartel correcto, en línea con la vertiente moderada por la que Casado ha apostado.

Crítica: Al lema le falta gancho: ¡le falta mojarse!, algo bastante propio del PP. Ahí falta añadir más emoción, hacer latir. Con ese lema no van a conectar y recuperar a los que se han pasado a Vox.

PSOE

Cartel electoral psoe 2019

Contenido emocional: MEDIO-BAJO

repetir estilo de cartel de la campaña anterior lleva a la ausencia de sorpresa y probable aburrimiento del receptor, emoción no positiva

el corazón con fondo sólido rojo al lado de «VOTA PSOE», que viene a significar «vota con el corazón». Bastante impacto

la palabra «España» que ya vimos en el post anterior cómo es un elemento identitario y que en los tiempos que corren o se adora o se odia, pero a nadie le deja indiferente

la palabra «Ahora», que mueve a la acción, y genera optimismo al llamar a aprovechar la oportunidad

expresión facial de Sánchez: un intento de neutralidad o sonrisa cortés que se queda corta y ladeada (técnicamente sería una sutil expresión de desprecio pero eso es inapreciable en general)

Crítica: Solo con haber puesto a un Sánchez con una expresión facial emocional más positiva y clara hubiera bastado, ya que invitaría a confiar. Sánchez tiene muy buena apariencia, en eso gana de calle a los demás candidatos, y se puede explotar más. Por otro lado, el hecho de repetir cartel de las elecciones anteriores no deja espacio a la ilusión. Hubiera aprovechado para poner otro fondo, personas, el perfil de ciudades y pueblos de la geografía española… en fin, algún elemento más allá de Sánchez y texto en rojo corporativo.

 CIUDADANOS

Cartel electoral Ciudadanos 2019

Contenido emocional: BAJO

el uso de la palabra «España» en el lema

colores de la bandera nacional

• hay personas en segundo plano, cerca de Rivera, con expresiones faciales neutras o de alegría de intensidad moderada

• las personas tienen mediana edad y van vestidas de manera más bien formal-informal (smart casual), el look típico de autónomos y emprendedores, el nicho por el que se han decantado

• figura de Rivera en primer plano, en movimiento y con una sonrisa cortés, social, pero no sentida. Esta expresión es bastante forzada

¿Qué pasa con este cartel, que hace latir poco el corazón? Para empezar, hay una incoherencia en la apariencia en general: el lema es «España en marcha» y las personas de detrás de Rivera están estáticas. Las incoherencias no convencen, sino que hacen chirriar cualquier mensaje. En segundo lugar, «En marcha» ¡es el mismo lema que tenía Macron cuando ganó («en Marche»)! Todo lo que suena repetido, no genera la emoción de sorpresa ni despierta curiosidad. Sus electores son gente con estudios, más cultos que menos, y saben de sobra que el movimiento de Macron se llamaba «en Marche«.

Hay coherencia entre lo que suelen decir y este cartel, pero hay exceso de elementos estáticos y racionales. Seguramente el que le vote lo hará con la cabeza, y quizá busquen eso, el voto racional.

Crítica: yo hubiera puesto a las personas trabajando, o por lo menos andando (como el cartel de Podemos). Y hubiera puesto el lema y la franja amarilla ondeando, con movimiento también. Y por supuesto, el lema… hubiera buscado otro más genuino.

MÁS PAÍS

Cartel electoral Mas pais 2019

Contenido emocional: AUSENTE

¿Pero qué ha pasado con el cartel de Íñigo Errejón? Tiene todo para ser un cartel publicitario muy trabajado… de una compañía aseguradora, un banco para start-ups o una clínica oftalmológica… pero no un partido político que se la juega dentro de 1 semana. El formato irregular, aunque llama la atención y es novedoso, no ayuda porque las formas geométricas irregulares o con poca base dan sensación de inestabilidad.

Lo único es que aparece Errejón en el cartel, y bueno, es una persona y ya hemos dicho que donde hay personas ponemos atención. Pero aparece bajo un filtro de photoshop de color verde corporativo, que lo hace lejano, poco accesible.

Crítica: no hay un solo elemento que invite a conectar desde el plano emocional.

Hasta aquí llega el análisis de los carteles electorales para estas elecciones generales del 10-N. Los elementos emocionales conmueven y ayudan a conectar y a retener mejor en la memoria el mensaje. De esta campaña, los mejores el de Podemos y Vox. Los más flojos: PP, PSOE, Cs y Más País.

Saludos cordiales como siempre,

Ana

Sentir y expresarlo, un crimen de siempre que se acaba

«¡Pues a la porra con el barco!», «¡El fabricante de este barco es tonto!» y más expresiones del estilo oía que iba diciendo a grito pelado una de mis hijas el día después de Reyes al intentar montar un barco pirata XL de Lego. Tiene 9 años y el barco es para 14; anda que también los Reyes…

Y ahí estaba, avanzando despacio y lidiando a tortas con la frustración. Aunque un poco víctimas, todo sea dicho, también es una reacción natural porque cuando algo se interpone en la consecución de una meta, cuando el objetivo se frustra, aparece la ira. Pero claro, nuestra reacción como padres suele ser, y en mi caso fue: «¡pero no te enfades!» y más bla bla bla del de siempre. En casa del herrero…

En su escuela me han dicho mucho «tiene que aprender a tolerar la frustración». Desde luego, y por lo que veo a lo mejor no vivo para contarlo. Pero primero… ¡tendrá que entenderla, que la ira sea una vieja conocida!

«No llores…!» si se pegan la torta del siglo, o «¡Disimula!» si se parten de risa cuando alguien se tropieza en la calle y acaba rodando toda la compra por el suelo. La situación es divertida, pero prohibido reírse. O si ven a una persona con una apariencia excéntrica quizá les daremos a entender de un sutil codazo que no miren tanto. Al final, es un estímulo nuevo y sienten sorpresa y curiosidad por explorar aquello desconocido.

Total, que entre pitos y flautas las emociones acaban totalmente metidas en el armario y confundidas, y desde siempre hemos crecido, en unas culturas más que en otras, en unas familias más que en otras, con muchas de las emociones torpedeadas nada más emerger. Y claro, llegamos luego a la edad adulta que sí sabemos cómo nos llamamos pero ¡a ver quién le pone nombre a sus emociones, o entiende qué las ha desencadenado! De enseñárselas a los niños ya ni hablemos.

En el fondo: ¡bendita espontaneidad la de los niños! Me encanta observarles. Son un manual abierto. Aún con edades cortas (9, 7 y 3 en mi caso), en casa suelen mostrar toda la panoplia de expresiones corporales sin filtro. ¡Quién pudiera!

Pero desde hace unos pocos años esto está cambiando. En algunas escuelas en los ciclos de educación infantil ya se implanta un programa de conocimiento de las emociones. Las primeras en recibir el programa educativo: ¡las educadoras! Se tienen que formar en entender la tristeza, la alegría, el miedo… para poder después trabajarlo en clase. ¡Me parece un avance tan importante! ¡Por fin!

Creo que estamos en un momento de rescate total de las emociones. Hay películas (Inside Out), libros sobre inteligencia emocional… Y  otra prueba de que les ha llegado el momento es que en las jugueterías cada vez podemos encontrar más juegos explícitamente centrados en la emoción: memory, oca, libros ilustrados, muñecos… Estas Navidades, igual que las de años recientes, he podido ver mucha más oferta sobre esta temática. Y si se busca en Amazon «emociones + juguetes» la lista no es corta. Fui haciendo fotos y esto son ejemplos:

Juguete emociones
Memory emociones
Juego emociones
Juego mesa emociones
Libretas emoji emociones
Juego emociones mesa

Al final, quizá suceda como con la tecnología, que nuestros hijos serán los que nos enseñen cómo funcionan 🙂

Hablar de emociones en casa es positivo; deshacer la medeja: desde aceptarlas, hasta entender por qué surgen, cuánto probablemente tarde en desvancerse su «efecto», qué se puede esperar de una persona que está sintiendo esa emoción, cómo reconocer las emociones en el lenguaje no verbal del otro y en el comportamiento no verbal propio… Muy útil 🙂

Pero los niños no van a ser los únicos que se formen en la materia. Ya que estamos, aprovecho para adelantaros que este año tengo el honor de participar en un máster nuevo. Un máster online de márketing de moda recién salido del horno y en el que formo parte de un claustro de profesores de disciplinas punteras, y en el que seré profesora de asignaturas relacionadas con las emociones y su expresión. Allí podré ahondar en esta materia que me apasiona junto a otros profesionales igualmente entregados.

Os dejo web del máster aquí y pronto cuento con explicároslo más detalladamente:

Máster online de Márketing de Moda, del Centro de Estudios Superiores Emoción y Moda junto con Udima.

¿Quién dijo que aprender de emociones es solo cosa de niños?

Un saludo cordial a todos,

Ana